Regreso a clases: 10 Sugerencias para ayudar a su hijo con síndrome de Asperger

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Con suerte, el verano le ofreció a su familia la oportunidad de reunirse y de disfrutar de un estilo de vida más relajado que el que suele imperar a lo largo del año escolar. En el poco tiempo que queda antes del regreso a clases, hay varias cosas que los padres y el personal del colegio puede hacer para facilitar la transición hacia el año escolar. Como suele ser el caso con la mayoría de las estrategias útiles, requieren tiempo y esfuerzo. Establecer una buena nota para el regreso a clases puede tener resultados muy beneficiosos.

 
Un número importante de alumnos con síndrome de Asperger (n.e. en adelante SA) enfrentan problemas significativos para ajustarse al entorno escolar. "Aunque algunos de estos alumnos comienzan a tener dificultades inclusive en preescolar o kindergarten, prácticamente todos habrán encontrado alguna dificultad al llegar a los grados superiores de primaria" (Adreon & Stella, 2001, 268).

 

Restablecer en casa las rutinas escolares

Muchos alumnos con SA tienen dificultad para ajustarse a nuevas rutinas. Por lo tanto, en las semanas anteriores al regreso a clases sería conveniente transicionar hacia el horario escolar. Esto significa ajustar la hora de dormir a la que su hijo deberá cumplir en el año escolar. También necesitará comenzar a levantar a su hijo más temprano. Para muchos niños, también es importante restablecer las rutinas de la mañana. Esto podría reducir esas "mañanas difíciles" que muchos padres reportan alistando a su hijo para el colegio. Por ejemplo, si en el verano Juan tiene el hábito de desayunar por una hora en pijamas, viendo su programa de televisión favorito, sería recomendable modificar su rutina varias semanas antes del regreso a clases.

 

1. Establecer la rutina de tareas
Establezca la rutina de hacer tareas ayudando a su hijo a adquirir nuevamente el hábito de hacer actividades tranquilas en casa, diariamente, en un horario y lugar específicos. Este podría ser un tiempo para repasar las destrezas ya aprendidas, hacer lectura silenciosa, escribir en un diario, hacer crucigramas u otras ctividades similares. Asegúrese que este tiempo no se convierta en una oportunidad para que su hijo se dedique a sus actividades preferidas, ya que se trata de establecer un patrón de tareas para el año escolar.

 

2. Identifique cómo motivar a su hijo
Procure utilizar un sistema externo de motivación para implementar estos cambios. Los alumnos con SA raras veces consideran "nuestra agenda" como necesaria o importante. Con frecuencia esto significará utilizar actividades/objetos que con frecuencia brindamos libremente (tiempo de televisión, jugar con sus juguetes predilectos, visitar una tienda favorita, puntos/premios canjeables por algo que su hijo quiere). Recuerde, ¡la clave para motivar es que el reforzador sea potente e inmediato!

 

3. Aborde el tema de la ropa para el colegio
Si el colegio exige uniforme, es posible que tenga que darle a su hijo un tiempo para acostumbrarse a usarlo. En algunos casos, podría ser útil lavar el uniforme varias veces con un suavizador de ropa para minimizar consideraciones "sensoriales." Procure que su hijo se ponga el uniforme por períodos incrementales de tiempo durante varios días antes del regreso a clases. Si su escuela no tiene uniformes, es posible que la "ropa apropiada" para el colegio sea diferente a la que su hijo ha utilizado a lo largo del verano. Haga que su hijo practique poniéndose la ropa apropiada para el colegio antes del primer día de clases. Si su hijo va a comenzar en una escuela nueva y Ud. no está segura cómo se visten los muchachos, sería una buena idea preguntar - para así poder ayudar a su hijo a aprender a ponerse ropa que sus pares consideren "ok."

 

4. Prepare el terreno para una buena relación
Tome iniciativas amistosas hacia el personal del colegio para preparar el terreno para una relación colaborativa. Cuando pase por el colegio durante el verano, considere llevar galletas para las personas que trabajan en la oficina principal. Aún mejor, cuando su hijo la acompañe, permítale practicar la destreza social que conlleva ofrecer obsequios a los demás. Recuerde, por lo general, el personal de la escuela siempre tiene ¡demasiado trabajo y muy poco reconocimiento!

 

Desde el inicio, busque oportunidades de mostrarle su reconocimiento y apoyo a todo el personal del colegio que se esfuerza por ayudar a su hijo a tener éxito. Algunas sugerencias en este sentido incluyen golosinas ocasionales (hechas en casa o compradas), un certificado de compra para algún comercio, donación de materiales para el salón, la inscripción a alguna conferencia, organizar una comida de reconocimiento para los maestros, voluntariado en diversos proyectos de la escuela, carta de reconocimiento enviada al supervisor.

 

5. Implementar actividades de orientación para el alumno
Si su hijo va a comenzar en un colegio nuevo, averigue si sería posible visitar la escuela varias veces a lo largo del verano. Posiblemente su hijo pueda tener la oportunidad de conocer algunas de las personas que trabajan en la escuela. Mientras mayor familiaridad tenga el alumno con su entorno, mayor será su grado de comodidad. Si su hijo va a regresar al mismo colegio, es posible que no necesite una orientación tan extensa. Sin embargo, podría ser beneficioso reunirse con su nuevo maestro y conocer su salón. Una madre nos comentó que ella compra el anuario del colegio para familiarizar a su hijo con el edificio, las fotos y los nombres del personal clave del colegio al igual que para obtener informa-ción sobre las actividades extracurriculares disponibles.

 

Con frecuencia no nos damos cuenta de la importancia de familiarizar nuevamente al niño con SA con las rutinas cotidianas. Rebekah Heinriches compartió una experiencia con su hijo, Sam. "El año pasado, unos días antes de que las clases comenzaran oficialmente, dejé a Sam en el colegio para que averiguara quien estaría en su salón y quién sería su maestra de quinto grado. Antes de dejarlo allí, me dijo que no estaba seguro si recordaba como regresar a casa. Sam había caminado las dos cuadras ida y vuelta a casa a lo largo del año escolar anterior. Me sorprendí mucho con esta afirmación aunque yo estaba consciente de sus dificultades de orientación. Repasamos cómo regresar a casa y le dije que si quería, yo vendría a buscarlo." {mospagebreak}

 

6. Sesión de Orientación para el alumno
Recorra con el alumno su itinerario para la jornada escolar. En aquellas escuelas donde el horario cambia de un día para otro, los estudiantes deberán tener la oportunidad de practicar todos los horarios posibles.

 

De ser necesario, procurar que hayan compañeros tutores que hagan el recorrido con el alumno con Asperger. Algunas sugerencias para este recorrido:
- Ofrecer al alumno un cronograma visual/escrito de su horario de clases.
- Grabar en video un recorrido del colegio para que el alumno lo repase en casa.
- Practicar desde varios salones las rutas al baño, a la dirección, etc.
- Conocer a todos los maestros y a otros miembros relevantes del personal del colegio.
- Proporcionar al alumno los fotos con los nombres de todos sus maestros antes de la sesión de orientación.
- Proporcionar al alumno las fotos con los nombres de otras personas relevantes, tales como los trabajadores de la cafetería, la enfermera del colegio, etc.
- Proporcionar al alumno las fotos con los nombres de sus compañeros tutores.
- Mostrar al alumno cuál será su pupitre en cada salón donde estará.
- Obtener información sobre las rutinas y normas escolares (por ej. en relación con el almuerzo, visitas al baño, antes/después del colegio, el transporte).
- Practicar rutinas tales como: encontrar su salón desde donde lo deja el transporte, abrir el casillero, hacer la fila en la cafetería, etc.
- Ofrecer instrucción sobre el procedimiento para ubicar a la "persona segura" y el "lugar seguro" (home base*)
- Practicar la transición al lugar seguro (home base) mediante juego de roles.
(Tomado de Myles, B.M. & Adreon, D. (2001) Asperger syndrome and adolescence: Practical solutions for school success. Shawnee Mission, KS: Autism/Asperger Publishing.)

 

7. Comuníquese con su persona contacto en el colegio para revisar el programa de entrenamiento para maestros
Si no se acordó con anterioridad el entrenamiento, comprenda que la semana previa al inicio de clases es una semana de mucho ajetreo. Es posible que logre que el equipo se reúna durante una hora y luego pautar reuniones de seguimiento iniciando el año escolar. La información más importante a compartir podría incluir sugerencias sencillas para ayudar a los maestros a reducir la ansiedad de su hijo.

 

Los maestros no tienen que convertirse en "expertos" en Síndrome Asperger antes que su hijo entre a su salón. Si no es posible organizar una reunión, prepare un resumen de una página sobre su hijo para el maestro. Esto podría incluir: retos que no resultan evidentes; señales de estrés; dispara-dores de estrés; sugerencias para reducir la ansiedad, y fortalezas e intereses - cómo el maestro puede utilizarlos para orquestar experiencias exitosas.

 

Idealmente, todos los adultos del colegio conocerán al niño con SA y conversarán brevemente con él para ayudarlo a sentirse cómodo y apoyado. Aún saludos sencillos como "Hola, Juan", dichos con una sonrisa en los labios, pueden constituir una interacción social positiva para el alumno.

 

8. Aparte tiempo en su agenda para reuniones y conferencias telefónicas
Ud. querrá mantenerse en contacto cercano con el personal del colegio para identificar problemas iniciando el año escolar. Particularmente, Ud. querrá: monitorear apoyos/problemas en toda situación no-estructurada, monitorear señales de estrés en su hijo, monitorear posibles burlas y comunicarse frecuentemente en relación con las tareas.

 

9. Organizar algunas reuniones sociales para su hijo
Desarrollar toda relación social positiva será de gran utilidad para su hijo. Antes del inicio de clases, Ud. querrá intentar contactar uno ó dos de los niños que irán al colegio con su hijo. Usualmente, las experiencias sociales exitosas son más fáciles de orquestar con un niño a la vez, en lugar de con un grupo. Algunas veces los padres tienen más éxito si se relacionan con los padres de un compañero "tolerante" y enlistan su apoyo (y el del niño) en calidad de "compañero tutor".

 

10. ¡Planifique un día relajante solo para Ud.!
Como defensor de su hijo, ¡su trabajo nunca termina! Siempre hay mucho que enseñar y mucho que hacer. Usualmente, el año escolar es estresante - no solo para los niños con SA, sino para sus padres. Recuerde, Ud. tiene que esforzarse por cuidar de sus propias necesidades si piensa tener tiempo y energía para atender las de los demás.

 

Bibliografía:
Adreon, D. & Stella, J. (2001). Transition to middle and high school: Increasing the success of students with Asperger syndrome. Intervention in school and clinic, 36 (5), 266-271.
Myles, B.M. (2002). Asperger syndrome and adolescence: Pratical solutions for school success. Shawnee Mission, KS: Autism/Asperger Publishing Company.
Wagner, S. (2002). Inclusive programming for middle school students with Autism/Asperger's syndrome. Arlington: TX: Future Horizons.

 

*Nota de Paso a Paso: "Home Base" se refiere a un lugar donde el niño puede ir a planificar o revisar los eventos del día, escapar del estrés del entorno o retomar control si ha tenido una crisis. La ubicación exacta del home base no es tan importante siempre que sea un entorno positivo y seguro. Debe imperar la calma, minimizandose los elementos distractores.

 Autor: Diane Adreon, M.A., Director Asociado, Centro para Autismo y Trastornos Asociados, Universidad de Miami
Traducción: Angela Couret
Publicado en Paso a Paso, Vol. 16, No. 1, con la autorización de su autora

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Comprendiendo mejor el síndrome de Asperger a través de la experiencia de un niño mexicano.

Foto de niño con expresión seria

La experiencia de convivir con los niños y las niñas, nos ofrece la oportunidad de poder observar las cosas de una manera diferente. Cuando nos encontramos con un niño o una niña feliz, los grandes problemas se hacen pequeños, el tiempo no existe, cuando sonríen es tan espontáneo y contagioso, que nos alegra a tal grado que participamos de su mundo mágico.

A través de las relaciones que establecemos con los niños y niñas, aprendemos a comunicarnos con ellos de una manera diferente. Es entonces, cuando se despierta en nosotros el deseo de querer conocer más de su mundo infantil lleno de fantasías y de deseos por descubrir el por qué de las cosas y de los acontecimientos.
 
La convivencia continua con los niños, nos permite conocer su historia de vida y al hacerlo, nos damos cuenta que no todas las historias reflejan una vida feliz y exitosa. Algunos niños se tienen que enfrentar desde su nacimiento a problemas de distinta naturaleza, vinculados en algunos casos con la salud, otros con la adaptación al medio y algunos más con factores que limitarán su aprendizaje. Este tipo de niños, se tiene que enfrentar permanentemente a sus limitaciones, debiendo resolver cotidianamente obstáculos de diferente índole para poder tener relaciones sociales adecuadas que los beneficiarán en su desarrollo personal.
 
Las historias de vida de los niños con el síndrome de Asperger, pertenecen a este segundo grupo. Ellos tendrán que aprender, entre otras muchas cosas, a comunicarse adecuadamente, a interactuar con sus pares, a comprender los estados de ánimo de los demás, a manejar su impulsividad y también tendrán que aprender estrategias que posibiliten su desarrollo intelectual y afectivo.

Conociendo el síndrome de Asperger a través de un niño mexicano

Me gustaría que a través de un niño Mexicano, M., quien presenta el síndrome de Asperger y que actualmente cursa 3er. año de primaria en una escuela regular, pudieran conocer los rasgos principales de su personalidad, desarrollo y adaptación escolar.
 
Antes de conocer a M. considero pertinente hacer una breve reseña histórica del Síndrome de Asperger y posteriormente señalar algunas de las características que suelen presentar los niños que presentan este Síndrome.

El pediatra Vienés Hans Asperger describió en su tesis doctoral publicada en 1944 a un grupo de 4 niños que tenían características inusuales en cuanto a sus capacidades sociales, lingüísticas y cognitivas utilizando el término de "psicopatía autista" con el que describía las características del desorden de personalidad de los niños que estudió. Asperger muere en 198,0 poco antes de que el Síndrome que lleva su nombre obtuviera un reconocimiento internacional.

Posteriormente, en los casos observados por Lorna Wing, quien fue la primera persona en usar el término Síndrome de Asperger en un trabajo publicado en 1981, describe las características conductuales de los sujetos estudiados los cuales se parecían a las descripciones hechas por Asperger. Este trabajo le permitió a Wing señalar por primera vez las principales características clínicas del Síndrome de Asperger. Esta autora, elaboró una lista en la que señala algunos criterios diagnósticos que puntualizan las características de los sujetos con el síndrome de Asperger:

1. Interacción social inapropiada con rasgos ingenuos y unipolares. No hay empatía ni reciprocidad. La capacidad para hacer amigos se encuentra muy limitada y en algunos casos es incapaz de establecer lazos afectivos.

2. Habla: no se observa retraso en su inicio; sin embargo el contenido es extraño, pedante y estereotipado. La comunicación verbal es poca o nula. Se pueden observar voz monótona, gestos inapropiados o poca expresión facial.

3. Presentan resistencia al cambio y gusto por actividades repetitivas. Ante algunos temas u objetos se les encuentra absortos.

4. Sus movimientos o posturas son extraños y mal coordinadas. En algunas ocasiones, sus movimientos son estereotipados.

5. Presentan buena memoria de repetición, intereses especiales y muy limitados.

Escalante y Marcos (2000), señalan que la edad de aparición aproximada del Síndrome de Asperger es a los tres años. Los niños con este Síndrome empiezan a caminar tarde, pero antes empiezan a hablar. Su lenguaje se orienta a la comunicación pero se queda en "un tráfico de un solo sentido", pues no es un lenguaje recíproco. Los niños con el Síndrome de Asperger evitan tener un contacto ocular con los demás; estos niños viven en nuestro mundo, pero a su manera, presentando alteraciones en las habilidades sociales. Sin embargo, su pronóstico en este aspecto es bueno. Los niños con el Síndrome de Asperger, tienen rasgos de personalidad y de conducta muy especiales entre los que se señala un interés muy intenso en algún teme en particular.
 
Después de conocer en parte la historia del Síndrome de Asperger y sus características finalmente, conoceremos a M.

En 1998 cuando M. tenía 5 años 2 mese tuvimos nuestro primer encuentro que a continuación narraré:

En ese día de invierno, llegué, como todas las tardes, a mi salón de trabajo dispuesta a entrevistar por primera vez a una pareja que traía a su pequeño hijo. La puerta del salón se encontraba cerrada. Se respiraba un ambiente tranquilo, interrumpido por unos repiqueteos en la puerta acompañados de una voz infantil que decía: "Abran, está cerrado, abran carajo… papito (refiriéndose a él) cálmate ya vas a entrar…, ya llegué…".

Al abrir la puerta, me encontré con M. El pequeño intentaba desprenderse de las manos de su madre para poder entrar al salón y ver qué había en él. Contrastando con la impulsividad del niño, sus padres se mantenían rígidos en el umbral de la puerta, al mismo tiempo que trataban de contenerlo. 

Para los padres de M., la entrevista se desarrolló en un ambiente un poco tenso, ya que querían controlar todo el tiempo los movimientos del niño diciéndole: "No toques, siéntate, vamos a platicar…haz caso, contrólate papito, pórtate bien…".

Mientras transcurría la entrevista, M. nos ignoraba y jugueteaba con un cochecito que había encontrado al abrir un cajón. Se entretuvo por algún tiempo explorando un espacio que le ofrecía descubrir nuevos objetos. M. parecía haber encontrado un lugar donde refugiarse.
 
Les pedí a los padres de M. que lo dejaran actuar libremente mientras platicábamos, lo cual sirvió por una parte para que los padres se sintieran más relajados y, por la otra, me permitió observar la conducta del niño quien parecía no haberme visto, me ignoraba y al parecer, no le interesaba mi presencia.
 
M. es un niño que no puede pasar inadvertido, su pelo ensortijado enmarca una carita alegre cuyos ojos profundamente negros e inquietos se mueven constantemente. En algunos momentos, su mirada la percibí ausente, distante e impenetrable y el establecimiento adecuado de contacto visual fue esporádico.
 
En la primera entrevista y en las subsiguientes, observé que M. tenía muchos problemas para poder concentrarse y manejar sus impulsos. Cuando se encontraba en el área de trabajo, daba la sensación como si una ráfaga de viento hubiera entrado y empezara a mover los objetos, no había respeto a los espacios de "los otros", parecía no conocer límites y nos ignoraba. Abría y cerraba cajones, se movía de un lado a otro como si buscara algo pero sin tener un objetivo específico.

Los padres informaron que la historia personal de M. se inició con algunas complicaciones, ya que durante el período perinatal presentó sufrimiento fetal secundario a trabajo de parto prolongado al haber presentado circular de cordón. No obstante las maniobras obstétricas aplicadas, M. presentó anoxia originada por haber broncoaspirado líquido del meconio. Secundario a ello, se originó un cuadro de paro respiratorio habiendo sido necesaria la aplicación de maniobras de resucitación. M. fue atendido neurológicamente desde ese momento, ya que se presentaron dos episodios convulsivos que fueron controlados con Epamín, medicamento que fue suspendido a los tres meses de edad al no volverse a presentar crisis convulsivas.

Durante su primer mes de vida, M. permaneció veinticinco días en terapia intensiva recibiendo respiración artificial por problemas de neumotórax. Superado este período crítico, la existencia de M. transcurrió aparentemente sin problemas serios de salud. Sin embargo, las pautas de maduración en cuanto al desarrollo motor y del lenguaje se dieron con cierta lentitud, por lo que el nivel de su desarrollo general estaba ligeramente por abajo de lo esperado para su edad cronológica, pero sin llegar a ser preocupantes para los padres estas observaciones. Hasta antes de cumplir los 2 años 9 meses de edad, fue un niño risueño, afectivo e interactuaba con sus familiares sin problemas; no obstante era muy inquieto, lo cual agotaba a la madre.

Cuando cumplió los 2 años 9 meses de edad M. ingresó al "Cuarto de bebes" en un colegio particular de la ciudad de México, el cual aplica el sistema Montessori con sus alumnos del Jardín de Niños. Fue ahí donde la guía se percató de las primeras conductas atípicas de M. informando de ello a los padres del niño. El reporte de la guía, señalaba la presencia de un inconstante balanceo corporal y aislamiento del niño con respecto a sus compañeros. También les señaló que M. durante el desarrollo del trabajo que se realizaba con el grupo dentro del ambiente Montessori, no mostraba interés por los objetos que se le enseñaban. La guía lo percibía "ausente", no tenía contacto con ella. Les dijo que en algunas ocasiones, cuando estaba muy ansioso y poco tolerante, se agredía golpeándose la cabeza con la pared o en el piso. Los padres se inquietaron mucho ante los comentarios de la guía y también lo observaron en la casa, con lo cual pudieron constatar lo dicho por la guía.

En el ámbito familiar los problemas se acentuaron, ya que M., aparte de presentar las conductas anteriormente señaladas, también tenía alterado el patrón del sueño, despertándose por las noches y teniendo mucha dificultad para conciliarlo nuevamente. El trastorno en el sueño tuvo repercusiones negativas en los miembros de la familia, ya que los padres se sentían agotados y poco tolerantes. Aunado a esto, M. se encontraba muy irritable y su hiperactividad se acentuó. También aparecieron en el niño manifestaciones negativas en su conducta, reflejándose en su poca tolerancia a los ruidos fuertes, así como muestras de ansiedad, llanto e incomodidad cuando se encontraba en lugares muy concurridos. Ante estos problemas, los padres de M. se sentían muy confundidos y desorientados, por lo cual, decidieron buscar ayuda profesional. Acudieron de un profesional a otro, ya que los diagnósticos eran muy contradictorios, y ninguno determinante.

M. fue diagnosticado inicialmente por el primer neuropediatra al que acudieron como un niño con "inmadurez neurológica generalizada", posteriormente solicitaron una evaluación psicológica en la cual se le catalogó como "psicótico", otro diagnóstico más lo señaló como un niño con "déficit de atención" aunado a problemas de hiperactividad y retardo generalizado en los procesos de aprendizaje.

En la medida en que los padres solicitaban una nueva opinión, el desconcierto se incrementaba y la confusión en la que se encontraban era abrumadora. El factor que más les angustiaba en aquellos momentos, fue que M. no estaba siendo atendido adecuadamente. Ellos estaban haciendo todo lo que estaba a su alcance, pero no veían mejoría en el niño; los problemas conductuales, de sueño, de lenguaje, de adaptación y de aprendizaje se agudizaban, y ellos no sabían que hacer.

No fue sino hasta que M. cumplió los cinco años de edad cuando después de habérsele aplicado una serie de pruebas, tanto en el aspecto neurológico como en el psicopedagógico y del lenguaje, fue diagnosticado como un niño que presentaba el Síndrome de Asperger.

Como se pueden dar cuenta, diagnosticar a los niños que presentan el Síndrome de Asperger no es una cuestión sencilla. Para ello es necesario contar con un equipo de especialistas que estudien minuciosamente el caso, siendo en algunas ocasiones necesaria la medicación que ayudará a reducir los estados de angustia, hiperactividad e inclusive alteraciones en los períodos de sueño.

Al recibir los padres de M. el diagnóstico definitivo, pasaron por una etapa de negación ya que no es fácil aceptar que su hijo, por las características conductuales, de socialización y de comunicación que manifiesta, se encuentra ubicado dentro del Espectro Autista. Pasado este período de negación, finalmente los padres de M. aceptaron el diagnóstico y se abocaron a investigar las mejores propuestas de atención que había para el manejo del niño.

Sugerencias pedagógicas propuestas para lograr la integración de M. al aula regular

A continuación se dan a conocer las sugerencias que se le propusieron a la maestra de M. para lograr la integración del niño a una aula regular:

a. Conocimiento de las características del síndrome por sus pares y sensibilización del grupo donde se integró a M. El conocimiento de las características conductuales, sociales y de comunicación, les permiten a los niños con el Síndrome de Asperger integrarse con mayor facilidad al aula regular, ya que sus pares los comprenden y los ayudan en muchas ocasiones a contenerse.

b. Empleo cotidiano de un cronograma de actividades: Mediante el empleo cotidiano del cronograma, el niño con el síndrome de Asperger puede anticipar situaciones y rutinas las cuales, si se llegaran a presentar intempestivamente, podrían ocasionarle ansiedad, inseguridad e impulsividad en la ejecución del trabajo, y con ello se provocaría la aparición de conductas no adecuadas. El cronograma es una guía gráfica de los acontecimientos y acciones que el niño realizará durante el transcurso del día. Con su empleo, se puede lograr en el niño con el síndrome de Asperger una mayor flexibilidad mental, ya que él tiene la posibilidad de anticipar acontecimientos

Rivière y Martos (1996), señalan que junto a los trastornos de comunicación, de establecimiento de relaciones sociales y de imaginación, los niños autistas también presentan trastornos para encontrar el sentido a sus acciones. El niño, tiene muchas dificultades para el manejo del futuro, lo que está muy relacionado con la tesis del déficit en funciones ejecutivas.

Con el manejo del cronograma, se estimulan las funciones ejecutivas en las cuales se incluye la planificación de conductas dirigidas hacia una meta concreta, la organización del tiempo, de actividades, así como la inhibición de respuestas inapropiadas y de conductas perseverativas.

En el cronograma, se le da más sentido a las acciones por realizar. El niño tiene la oportunidad de predecir y puede percatarse con más claridad de las metas finales de su trabajo y conducta.

c. Aplicación de un lenguaje claro y preciso: Los niños con el Síndrome de Asperger tienen dificultad para entender instrucciones y órdenes complejas por lo cual, es necesario simplificarlas.

d. Empleo de claves visuales: Es de gran ayuda emplear claves visuales por medio de las cuales el niño podrá reconocer avisos, objetos, actividades y acontecimientos.

e. Flexibilidad en el manejo del ritmo de trabajo, así como en otorgar y administrar el tiempo en el momento en el que el niño con el Síndrome de Asperger da respuestas y desarrolla actividades: Los niños con el Síndrome de Asperger, manejan de una forma diferente los tiempos de ejecución de las tareas. Se sienten muy inseguros y ansiosos si se les presiona. Es necesario respetar su ritmo para no angustiarlos.

f. Prestar ayuda y apoyo en los momentos en los que el niño no pueda manejar la frustración: Cuando el niño no pueda resolver alguna situación problemática, es necesario que se le preste ayuda y se le apoye para que se sienta seguro y se eviten conductas impulsivas.

g. Reforzar y reconocer logros y conductas positivas: El niño con el Síndrome de Asperger, se siente muy feliz cuando ha logrado alcanzar un objetivo y se siente muy motivado para seguir trabajando cuando se reconocen sus logros. Es recomendable reforzar sus éxitos y conductas positivas, ya sea en forma verbal diciéndole algunas palabras de aliento o proporcionándole una caricia (cuando esto le agrade).

h. Libertad en el manejo del tiempo fuera dentro de una actividad de aprendizaje: Cuando la tarea que está desarrollando el niño le causa fatiga, y con ello momentos de ansiedad y estrés, las conductas que presentan son de impulsividad al abandonar la tarea que está realizando, además de negarse a continuar con el trabajo iniciado. Podemos deducir que los factores que intervienen para abandonar la actividad se deben a una sobrecarga sensorial, lo cual origina en el niño que tienda a desequilibrarse fácilmente ante la tarea. Se sugiere en estas ocasiones, suspender la actividad que se está realizando y continuar observando las conductas que el niño realiza para poder aplicar en otro momento actividades menos estresantes.

En el aula, cuando los períodos para desarrollar una actividad son muy prolongados, el niño tiende a pararse de su lugar y pasear libremente alrededor del aula. En las ocasiones en las que esta conducta se presente, inicialmente se puede permitir, siempre y cuando no interrumpa el trabajo que en esos momentos estén realizando sus compañeros. En el caso contrario, cuando se le obliga a continuar y a estar en su lugar, la tendencia conductual será de llanto, originándose episodios de berrinche e impulsividad. Sin embargo, la libertad de acción lo tranquilizará y posteriormente se podrá reanudar nuevamente la tarea que quedó inconclusa.

En la medida en que el niño va tomando consciencia de sus actitudes y va adquiriendo mayor control de sus impulsos, se le irán marcando límites más estrictos.

En la búsqueda de estrategias para conocer mejor a los niños y niñas con el Síndrome de Asperger y poder interactuar con ellos en el aula regular, se consideraron a las estrategias lúdicas como las más adecuadas, ya que el desarrollo de la afectividad, de la socialización, de la motricidad y del conocimiento, están estrechamente relacionadas con las actividades del juego, mediante las cuales, los niños y niñas son capaces de poner en práctica todos sus sentidos, sus habilidades y sus destrezas. Por medio del juego, pueden adaptarse a la realidad, pueden manejar sus miedos, temores, frustraciones, sus impulsos y sus sentimientos, así los niños y niñas aprenden y son felices.

A través de las estrategias lúdicas el niño con el Síndrome de Asperger:

· Mejora sus relaciones sociales: Al darle la oportunidad de desarrollar conductas que le permitan iniciar, establecer y mantener relaciones adecuadas con las personas que lo rodean e interactuar adecuadamente con ellas.
 
· Incrementan la capacidad de referencia conjunta: Al proporcionarle experiencias en donde tenga la necesidad de participar verbalmente en la planeación de eventos o actividades y en las cuales tienen que intervenir otras personas para lograr un fin determinado al tener un mismo objetivo.
 
· Desarrollan funciones comunicativas: Al darle la oportunidad de expresar sus deseos, sentimientos e ideas tratando de que lo haga en forma clara.
 
· Estimulan el lenguaje expresivo: Al propiciar situaciones adecuadas en las que el niño pueda manifestar sus emociones y sentimientos.
 
· Desarrollan el lenguaje receptivo: Al sensibilizarlo para que pueda entender tanto el lenguaje verbal como el no verbal.
 
· Al niño se le capacita para que pueda manejar adecuadamente estrategias de anticipación y planeación: Al darle la oportunidad de conocer eventos y acontecimientos en donde puede anticipar consecuencias.
 
· Mejora la flexibilidad de su pensamiento: Al proporcionarle estrategias para que sea capaz de adaptarse a situaciones nuevas sin angustiarse.
 
· Estimula la ficción o imaginación: Al invitarlo a participar en juegos de ficción e imaginación representando a diferentes personajes.
 
· Incrementa su capacidad de imitación: Al enseñarle estrategias con las cuales sea capaz de imitar conductas, actitudes, forma de comunicarse y expresarse.

Mediante la aplicación de las estrategias lúdicas trabajadas durante el año escolar, M. pudo entender comportamientos no verbales, estableció relaciones sociales adecuadas con sus pares y pudo acceder a la apropiación de conocimientos lingüísticos, matemáticos y los relacionados con el medio ambiente y la salud.
 
Actualmente, M. es feliz al cursar 3er. año de primaria en una aula regular en donde aprende, ríe y juega como los demás niños de su misma edad.

Autora: Crisanta Cruz González de Escalante
Especialista en Problemas de Aprendizaje y lenguaje.
Maestría en Psicodiagnóstico.
México 2004

Referencias:
 
Escalante, C. y Marcos, E. (2000). Síndrome de Asperger, programa de intervención para
la educación sexual del adolescente. México, UDLA.

Rivière, A. Y Martos, J. (1997). El tratamiento del autismo: nuevas perspectivas. Madrid, 

Artegraf.

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