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Estrategias para satisfacer las necesidades de un alumnado diverso Ir
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CONCEPTUALIZACIÓN Y POLÍTICA DE LA PROGRAMA DE LENGUAJE CARACAS, MAYO DE 1997 Autores:
Lic.
Nora Chávez de Quintero Lic.
Francy Fernández LIC . SILVIA UZCATEGUI LIC. MARIA BEGOÑA ARRIAGA LIC. DALIA ARGUELLO RESPONSABLES DEL PROGRAMA DE LENGUAJE Asesoras:
Prof. Amalia S. de Torrealva
Fuente: Dirección
de Educación Especial Nota:
Cortesía de Nelson Silva
TABLA DE CONTENIDOS
La atención a nivel hospitalario estaba circunscrita a los servicios de otorrinolaringología, neurología, cirugía plástica y posteriormente a los servicios de medicina física y rehabilitación y de patología del lenguaje y audiología, llamados en algunos países, servicios de foniatría. Más adelante en América, a mediados de los años sesenta (60), la atención abarcó los ámbitos educativos y comunitarios. A nivel educativo se llevó a cabo en las escuelas especiales, aulas especiales y escuelas regulares en estas últimas se desarrollaban programas con los docentes en el aula y clases correctivas donde los padres y maestros acompañaban a los niños; en el ámbito de la educación especial se incluían las escuelas de sordos, impedidos físicos y ciegos. A nivel comunitario, los centros dependían de la comunidad y de fundaciones, prestando servicios a niños y adultos. En Venezuela y específicamente, desde la Dirección de Educación Especial, se norma la atención de los problemas de lenguaje conjuntamente con el área de Deficiencias Auditivas (Documento de Conceptualización y Política de la Educación Especial en Venezuela, 1976). A mediados de la década de los setenta (70), la atención de los problemas de lenguaje, se lleva a cabo a través de los Centros de Rehabilitación del Lenguaje (C.R.L.), servicios creados por la Dirección de Educación Especial del Ministerio de Educación para la población que asistía a los preescolares y a las escuelas regulares. Sin embargo es importante destacar que este tipo de atención se daba a la población con necesidades educativas especiales en algunos planteles y servicios de la Modalidad. En términos generales, la atención de los problemas del lenguaje, se desarrollaba en tres fases: evaluación, diagnóstico y terapia. En cuanto a la evaluación, se atendía lo perceptual y en la lectura y escritura se daba menor énfasis al aspecto lingüístico que era denominado lenguaje comprensivo y expresivo. El desenvolvimiento del evaluado era pasivo, concretándose a responder lo que se le exigía específicamente y con un rendimiento muy dependiente de su atención y concentración. En cuanto al diagnóstico, se consideraban las dificultades en el campo de la comunicación humana, como trastornos del lenguaje comprensivo, expresivo y del lenguaje escrito, ubicados dentro del modelo etiológico categórico (Bloom. Lahey, 1978). En lo referente a las dificultades para la comprensión del lenguaje, se incluían mayormente el retardo del lenguaje y la disfasia; para las dificultades en el lenguaje expresivo, los diagnósticos correspondían a disartria, dispraxia, tartamudez, rinolalia, disfonía y en especial la dislalia, que aunque se tomara en cuenta el desarrollo evolutivo del niño. Se concebía como trastorno cualquier desviación presente propia de la edad. De igual forma, se trabajaba en equipos multidisciplinarios en los que cada especialista evaluaba al niño y daba su diagnóstico. La terapia del lenguaje, entonces, tuvo como sustento la planificación por patologías, lo cual implicaba el abordaje de la atención de acuerdo a una planificación específica. En tal sentido, las denominadas alteraciones del lenguaje comprensivo incluían un plan para retardo del lenguaje, cuyo contenido abarcaba el área perceptual y el de disfasia, basado en autores con Mc. Ginnis (1963) y H. Barry (1961). En cuanto al lenguaje expresivo, la dislalia contaba con los planes propuestos por M. Morley (1959) y Van Riper (1972); de igual forma, había planes para rinolalia, tartamudez, disfonía, entre otros. A esto se agregaban las dificultades para la comprensión y producción del lenguaje que obedecen a causa orgánica y las concomitantes a problemas sensoriales, intelectuales, motrices y emocionales. En lectura y escritura, existía la tendencia a la atención parcelada de los aspectos en los que el educando presentara fallas y la planificación abarcaba la correspondencia visual auditiva con orientación sintética, basada en la enseñanza de la letra, la sílaba hasta llegar a la palabra; el análisis y síntesis visual auditivo verbal; la comprensión lectora; la velocidad de la lectura, propuesta por M. Condemarín; la grafía y la ortografía. Este contenido era muy similar al que utilizaba del docente especialista lo cual reflejaba poca diferenciación entre la acción del Terapista del lenguaje y este otro profesional. Considerando lo mencionado, tenemos que la planificación específica por patologías llevaba a que el especialista (Terapista del Lenguaje), aplicara determinado plan a la patología y no se centrara en el individuo en sí mismo; el carácter de ello, como pudimos apreciar, era remedial de la situación encontrada para lograr su superación pero descuidaba los otros aspectos del desarrollo del individuo. Esta situación implicaba el cumplimiento de manera mecánica por parte del sujeto de un repertorio de consignas o ejercicios propuestos por el especialista, que llevaba a una repetición constante, sin dar mayor posibilidad a una participación entre ambos, constituyéndose el especialista en un ente activo y el sujeto en un ente pasivo, que debía cumplir lo establecido en la planificación, acorde a su patología. La participación del padre o representante también estaba limitada, ya que el servicio se prestaba en un gabinete denominado, gabinete de articulación o cubículo. En conclusión, es necesario señalar que para ese momento, la atención de los problemas de lenguaje en Venezuela, estaba influenciada por la visión rehabilitatoria imperante a nivel mundial, la cual hacía énfasis en los déficit que presentaba el individuo, orientación que tuvo su origen al dar respuestas a las secuelas dejadas por dos grandes guerras mundiales. A finales de los años setenta (70) y durante los ochenta (80), se dieron cambios substanciales por la influencia de la teoría cognoscitiva, de la psicolingüística y la psicomotricidad. En este sentido, las fases en la atención a los problemas de lenguaje (evaluación, diagnóstico y terapia) reciben influencia, proveniente de los cambios realizados en los campos científicos anteriormente mencionadas. En
cuanto a la evaluación, se incluyó el aspecto cognitivo
y una mayor presencia de pruebas para evaluar el aspecto lingüístico,
las cuales contenían elementos de morfología y sintaxis.
Sin embargo, la mayoría de Por otra parte, el diagnóstico de los problemas del lenguaje, continuaba influenciado por el modelo etiológico categórico, el evaluado seguía siendo pasivo y el equipo multidisciplinario participaba en las diferentes fases de la atención prestada. En cuanto a la Terapia del Lenguaje, la planificación que era por patologías, se reorientó para incorporar lo lingüístico, psicomotor y cognitivo a la atención del educando, dejando de lado la lectura y escritura. Todo lo anterior, nos permite ver los cambios que se produjeron en la atención del área del lenguaje durante estos años, centrados en la visión del desarrollo evolutivo del niño, la vinculación entre lo psicomotor, lingüístico y cognitivo y la atención de la lectura y escritura por parte del maestro especialista. En sí se evidenciaba la presencia de dos hechos, el evolutivo y el integral; sin embargo, la incorporación del padre o representante como facilitador, era esporádico y eventual.
Al inicio de la década de los noventa (90), la concepción de los componentes de la lengua (fonológico, morfológico, semántico, sintáctico y pragmático), toma auge y lleva a la aplicación de los mismos en la atención; esto permite una acción más directa en cada uno de ellos, y a su vez, amplía el panorama en función de la comunicación del individuo, de acuerdo a su propia situación y adaptada a sus necesidades. En nuestro país la atención en el área del lenguaje, continúa prestándose en instituciones oficiales y privados. A nivel privado encontramos tendencia hacia lo asistencial al ser impartida en clínicas y consultorios. En el sector oficial en el área de la salud, la atención se brinda a través de los servicios de foniatría de las Unidades de Medicina Física y Rehabilitación, donde se evidencia también un enfoque remediativo; por otra parte, el Ministerio de Sanidad (M.S.A.S) dentro del Programa de Salud Pública, ha desarrollado a nivel comunitario, el "Manual de Rehabilitación basado en la Comunidad" (1989), cuyo objetivo va dirigido a las personas con necesidades especiales como un recurso que facilite su integración en el entorno social con apoyo de su propia comunidad. De igual forma, el Ministerio de Educación, a través de la Dirección de Educación Especial, prosigue la atención de las dificultades del lenguaje, a la población que se encuentra integrada en los niveles de Preescolar y Básica, y a la Educación Especial; todo ello mediante planteles y servicios de apoyo. En cuanto a estos últimos, se continúa en esta Dirección con los Centros de Rehabilitación del Lenguaje, que en número de nueve(9) están ubicados: cinco (5) en el Distrito Federal, y los cuatro restantes en los Estados Carabobo, Lara, Trujillo, Mérida; cabe destacar las gestiones que se están realizando en el Zulia y en Barinas para la creación de un Centro similar. Dicha atención se desarrolla a nivel individual o grupal dentro del centro o en los planteles de preescolar y Básica a través de orientaciones y charlas al personal. A nivel individual se dan tres fases en la atención: evaluación, diagnóstico e intervención, participando conjuntamente el equipo técnico-docente en las dos primeras. La evaluación del lenguaje, en términos generales consta de un aspecto lingüístico y uno cognitivo, evidenciándose:
En
la fase diagnóstica, se está iniciando el uso de la
descripción de la comunicación del niño, destacando
los diferentes componentes de la lengua oral. 3.
VISIÓN PROSPECTIVA Tomando en consideración lo que señalan estos autores e interpretando lo que afirma Merani (1983) cuando dice que la educación verdadera tiene como imperativo, cambiar al hombre, pero que para lograr esto es necesario cambiar las circunstancias que lo convirtieron en lo que es; nos encontramos con el reto de impulsar la transformación de la forma de abordar la educación lo cual nos va a permitir modificar el entorno social en el cual se desenvuelve el individuo. Es así como es posible concluir, que en los actuales momentos requerimos de un educador- educando integral. En este sentido, al ubicarnos en el área de lenguaje, debemos hablar de un Modelo de Atención Integral, el cual toma en cuenta los aportes de las distintas ciencias sociales (psicología, pedagogía, sociología, filosofía, etc.) y considera el lenguaje como un hecho social y cultural, lo cual implica que este se encuentra integrado al proceso de enseñanza-aprendizaje y a los elementos que la configuran. Es decir, que todos debemos aprender a ver el lenguaje como parte integral del proceso de desarrollo del niño y por tanto no es posible parcelarlo, sino que se debe abordar a partir de cómo lo usan los niños cuando utilizan su lengua materna para satisfacer sus necesidades, antes de ingresar a la escuela. Esto plantea, estar conscientes, que para el niño, el lenguaje es aprender a dar significado, es decir, aprender a darle sentido al mundo que lo rodea. Compartiendo la premisa que el lenguaje hay que verlo como un todo para lograr su desarrollo sin ninguna dificultad, es necesario resaltar la función que cumplen los profesionales de Terapia de Lenguaje, quienes tienen un papel preponderante en el equipo interdisciplinario, ya que les corresponde no sólo la atención directa a la población que pueda presentar dificultades en esta área sino que les compete ejercer como facilitadores del proceso de cambio, para que todos se apropien de la concepción del lenguaje como parte integral de todas las actividades que implica el proceso enseñanza-aprendizaje. Es decir, que les corresponde orientar a fin de que se le brinde al niño un ambiente rico en estímulos y oportunidades para desarrollar las competencias específicas de su lengua materna logrando la comprensión de lo leído, la expresión escrita y favorecer el pensamiento lógico matemático. 3.2 MODELO DE ATENCIÓN EDUCATIVO INTEGRAL DEL LENGUAJE.
Los avances en el estudio del lenguaje con aportes de disciplinas como la psicología, la sociología y otras, nos han llevado a considerarlo como un hecho social y cultural más que a estudiarlo en sus aspectos estructurales o formales, siendo necesario en este momento plantearnos el desarrollo de algunos conceptos como son comunicación efectiva, lenguaje, habla, lengua y sus componentes. La comunicación es el fundamento de toda la vida en sociedad. En efecto, desde el momento de su nacimiento hasta el de su muerte, el ser humano vive estableciendo relaciones e intercambios con sus pares, los cuales tienen su origen en la necesidad de ponerse en contacto con una o más personas para transmitirles información, afectividad, a la vez que para aprender todo cuanto los demás puedan enseñarle. Pero la comunicación entre la gente, es muy compleja, pues es más que hacer comentarios y escucharlos. Existen distintas definiciones de comunicación, quizá una de las más simples, es la que considera que la comunicación consiste en cualquier comportamiento, que tenga como objetivo suscitar una respuesta o comportamiento específico, por parte de una persona o grupo determinado. También encontramos que cuando nos comunicamos, podemos hacerlo en más de un nivel al mismo tiempo. Por ejemplo, cuando hablamos estamos transmitiendo un mensaje pero a la vez por el tono de voz, los gestos y la postura física, podemos estar diciendo otro totalmente diferente. Para que se dé el proceso de comunicación, es necesaria la presencia de elementos como son: emisor, receptor, código y mensaje así como la negociación del significado para lograr la comprensión del mensaje y a través de ello, la respuesta esperada. Por tanto, es importante tener claro que el emisor es quien produce el mensaje que se desea comunicar, es decir, quien lo elabora y transmite, el receptor es el individuo hacia quien va dirigido, lo que implica la recepción y la comprensión del mismo; el código es el sistema de signos mediante el cual nos comunicamos y está representado por la lengua. En este sentido, tenemos que la comunicación utiliza como soporte el lenguaje, el cual es la facultad de comunicación más importante que el hombre posee y es por ello, que éste se considera la especie animal hegemónica de nuestro planeta. Así podemos definir lenguaje como la facultad exclusiva del hombre, que se convierte en un hecho de carácter social y cultural, propio de cada individuo, que implica la presencia de representaciones simbólicas y lingüísticas. Son simbólicas, por corresponder a las imágenes que tiene cada individuo de sus vivencias y lingüísticas, por pertenecer el individuo a un entorno lingüístico. El proceso de pensamiento depende íntimamente del lenguaje y su significado. El hombre piensa por medio de ¨símbolos¨ más que por medio de imágenes. Su habilidad para razonar, para resolver problemas y para desarrollar ideas, depende en gran parte de la riqueza de su lenguaje. Por otra parte, la lengua constituye el sistema de signos mediante el cual el individuo materializa los símbolos lingüísticos correspondientes al lenguaje, los cuales pueden ser la palabra hablada, la escrita o las señas. Retomando lo correspondiente a la negociación del significado, ésta se refiere al cúmulo de experiencias, sentimientos, opiniones, pensamientos que elabora cada persona sobre los hechos y situaciones que le rodean; por tal razón, cada individuo tiene su propio significado y allí es donde está la clave de la verdadera comunicación, en la certeza de que se está tratando de un tema común para los individuos involucrados y al mismo nivel de interpretación, lo cual denota una continua y constante interacción entre los individuos presentes resaltándose el aspecto funcional del lenguaje. Si tomamos en consideración que el habla es la expresión articulada particular de la lengua de cada individuo, nos encontramos que ésta como sistema tiene un carácter universal ya que es igual para todas las lenguas en cambio como idioma es particular a determinada comunidad lingüística. A su vez, la lengua tiene sus componentes o estratos como son: fonológico (sonidos articulados), semántico (significado de las palabras), pragmático (uso de la lengua), morfológico (formación de las palabras) y sintáctico (relación entre los elementos gramaticales); cada uno de ellos tiene su propio desarrollo, se interconectan y su presencia o manifiestación son muestra del desarrollo del lenguaje de cada individuo. La
lengua materna según Halliday (1978) es la que se da al encajar
los patrones de todo el lenguaje que el niño oye a su alrededor,
en la estructura que posee. El hogar y la escuela tienen vital importancia en el desarrollo de la lengua materna debido a que son los espacios donde el niño interactúa constantemente con sus pares recibiendo continua estimulación, brindándole un sin número de oportunidades para que manifieste su lengua materna, lo que lo prepara para que en la escuela desarrolle la lengua escrita con mayor facilidad permitiendo esto prevenir posibles dificultades. Si bien debemos tomar en cuenta las diferencias individuales al hablar de patrones de desarrollo del individuo, no podemos dejar de considerar en algunos casos, la presencia de problemas, desajustes o dificultades presentes en el desarrollo lingüístico. Estas dificultades pueden tener su origen en algún problema a nivel de su estructura anatomofuncional o depender del entorno social en el cual se desenvuelve el individuo. En cuanto a la estructura anatomo funcional, ésta se refiere a los aspectos sensoriales, motores, neurológicos o fonoarticulatorios; de igual forma, se presentan dificultades para la realización de los movimientos relacionados con masticación, succión y deglución, los cuales afectarán también la producción de los sonidos del habla. En general, es importante resaltar que independientemente del problema o dificultad que presente el individuo en su lenguaje, la atención tiene que estar centrada en sus potencialidades y necesidades permitiéndole desarrollar sus competencias comunicativas, entendiéndose por competencias comunicativas a las habilidades del ser humano para comunicarse con los otros, a través de cualquier código (oral, escrito, visual sonoro, etc.), lo cual es diferente a las competencias lingüísticas que reflejan el conocimiento gramatical, intuitivo en relación a su lengua y a las competencias pragmáticas que serían el conjunto de reglas vinculadas al funcionamiento social del lenguaje (Barrera, L. 1991). Lo planteado anteriormente, denota la importancia de abordar la atención en el área del lenguaje a través de un modelo educativo integral con una perspectiva comunicacional funcional que demanda la presencia de una comunicación efectiva, con constante negociación de significado entre todos y cada uno de los miembros de los diferentes contextos: familia - escuela - comunidad. En sí, este modelo está orientado filosóficamente en una perspectiva humanística - social, que reconoce que en todo educando hay una persona con potencialidades; axiológicamente, señala la formación de un venezolano, con valores colectivos y en función de todos los integrantes de la sociedad, con un enfoque biopsicosocial del individuo, donde su atención debe tomar en cuenta no sólo su persona sino su familia y comunidad, a fin de que se le garantice, su pleno desarrollo e independencia personal, además de su integración social al medio en el cual se desenvuelve. Considerando así mismo, a la educación como un proceso integral en su dimensión escolar y extraescolar, continuo, permanente, dinámico e interactivo, a través de promotores del desarrollo lingüístico del individuo, del desarrollo de la lengua materna y de la comunicación efectiva. *La
información deesta atención está basada en
la encuesta para terapistas del lenguaje entregada en el XIII Encuentro
de Jefes de Departamento de Educación Especial. Carabobo.
Julio 95. |
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