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Dic. 05 /Feb. 06
Vol. 16. No. 2

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Contenido
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Editorial
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Amigos lectores,

¡Qué maravilla la tecnología!

Hago estas anotaciones y recién finalicé la redacción de la sección Noticias Apretaditas desde nuestro Stand en el congreso anual de la Asociación Venezolana para el Síndrome de Down (Avesid), celebrado en Caracas los días
8 y 9 de noviembre.

Con mi laptop al hombro, puedo aprovechar cada momento sin perderme la grata socialización que implica asistir a un Congreso, sobre todo cuando venimos como amigos, sin deber cumplir el exigente papel de organizadores y anfitriones!

Aprovecho, por cierto, para felicitar a los directivos y colaboradores de Avesid por mantenernos actualizados y motivados mediante este evento anual, obligatorio punto de encuentro para profesionales del área y familiares.

Pero evidentemente, con tanta bulla y cordialidad, no hay tiempo para convocar la Musa, amiga cuya visita requiere tranquilidad y música suave de fondo.
Sin embargo, comparto a continuación un comentario editorial que hace un tiempo atrás difundimos a través de nuestro boletín electrónico Cyberpasos y que pienso continúa vigente.

Amiga,
Angela Couret

Hasta que no le pongamos nombre…

En estos días estuvo de visita en Venezuela una querida amiga y profesional superlativa, la Dra. Maritza Crespo, especialista en dificultades de aprendizaje.
Salimos juntas a merendar y como siempre, nuestra conversación tocó muchos temas, entre esos, el de la discapacidad. Mientras conversábamos se nos acercó una señora conocida, mamá de una joven con discapacidad física. La señora nos abordó para preguntarnos sobre alternativas educativas y de rehabilitación para su hija adolescente, en ese momento fuera del sistema escolar por diversos factores.

Llegamos al tema de la falta de bienes y servicios óptimos y accesibles para muchas familias de menores recursos económicos (ayudas técnicas, tecnología asistiva…). De cómo, a pesar de muchas y nobles iniciativas (públicas y privadas), quedaba mucho por hacer para lograr una sociedad más justa y tolerante. Fue en ese momento que Maritza dijo una frase que me intrigó: "Hasta que no le pongamos nombre, las cosas no cambiarán".

No comprendí bien lo que quería decir y le pedí aclararlo.

Me dijo que años atrás, cuando se entrenaba en Estados Unidos, una profesora le había dicho que nuestras actitudes no cambiarían "hasta que no le pusiéramos nombre" a la problemática, queriendo significar, hasta que no conocié-ramos una persona cercana, en nuestro entorno, que encarnara para nosotros bien fuese esa discapacidad, esa enfermedad o alguna situación desventajosa.

Según esta perspectiva, recalcó Maritza, a menos que "bauticemos" el problema, le pongamos nombre, lo hagamos nuestro y lo SINTAMOS nuestro las cosas no van a mejorar. Por ejemplo, ilustró, el SIDA es algo amorfo y lejano hasta que conocemos a una persona (familiar, amigo o conocido) afectado. Entonces el problema toma personalidad y tiene otro impacto en nuestra conciencia.

Esta frase de Maritza se ha quedado conmigo, resonante.

Creo que "hasta que no le pongamos nombre" podría ser un argumento a favor de la integración social, educativa y laboral en el campo de la discapacidad.
Coexistiendo y compartiendo espacios con personas con necesidades especiales podremos "ponerle nombre" a una problemática que hubiese resultado vaporosa y distante. Una forma orgánica y natural de sensibilizar.

Amiga,
Angela Couret

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Noticias apretaditas
(Venezuela) ...
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Nota Editorial: Recordamos a nuestros lectores venezolanos
que la vitrina de "Paso a Paso" está a su disposición
para compartir experiencias.
Escríbanos a elvira@telcel.net.ve

 

<> Exitoso 1er Simposio Discapacidad y Empleo
Bajo el lema "Responsabilidad Social del empresario y la comunidad frente a la Integración Laboral de Personas con Discapacidad", el 27 de octubre se celebró en Caracas el Ier Simposio de Discapacidad y Empleo, organizado por la Asociación para el Desarrollo de la Educación Complementaria (ASODECO) con el apoyo de Alianza Social VenAmCham, contando con la presencia de empresas e instituciones sensibilizadas al tema de la inserción laboral de PcD.
Se contó con un invitado de lujo, el Dr. Miguel Angel Verdugo, director del Instituto Universitario de Integración a la Comunidad (Inico) de la Universidad de Salamanca, España y ganador del Premio Internacional 2005 de la Asociación Americana sobre Retraso Mental, quien dejó claro que "Los profesionales tenemos un papel importante, aprender las tesis más actuales, generar la técnicas más adecuadas y provocar cambios importantes en la escuela, en lo laboral y en la vida adulta de la persona con discapacidad. Con criterios de calidad de vida y autodeterminación".

<> ANAPACE celebra XL Aniversario con la XI Exposición Nacional y VII Internacional de Pintura, Escultura y Cérámica - Oct. 27 - Nov. 7
Con motivo del XL Aniversario de su fundación, la Asociación Nacional contra la Parálisis Cerebral (ANAPACE), institución pionera en la atención integral de la persona con parálisis cerebral, reunió en el Centro de Arte San Francisco en Caracas la hermosa exposición "Nuestros pequeños al lado de los grandes", que contó con obras de destacados artistas de las artes plásticas nacionales e internacionales.

<> Presentación formal de FUNDAPAS
El pasado 20 de octubre el Auditorio de la Clínica Sanatrix en Campo Alegre sirvió de escenario para la presentación oficial de la Fundación de Padres y Amigos del Sordociego de Venezuela (FUNDAPAS). Compartimos la alegría y exten-demos felicitaciones a este grupo proactivo de familias.

<> Compartiendo con los Leones del Caracas
Leones del Caracas no es sólo jonrones y carreras. También lleva esperanza y alegría a decenas de niños con necesidades especiales a través de su programa de respon-sabilidad social, "Ilusión al Bate," mediante el cual niños y jóvenes con necesidades especiales (físicas, intelectuales, sensoriales, de salud...) reciben una oportunidad de incor-porarse a las actividades de un equipo de béisbol profesional, ya sea recibiendo una visita en su institución o asistiendo a un juego en el estadio Universitario, ocasión en que los chicos reciben de obsequio una hermosa franela y comparten en gradas con la mascota, Leo el León y con las Leonas!

En lo que va de temporada, "Ilusión al Bate" ha dado la bienvenida al estadio a muchachos de varias instituciones educativas, entre ellas los institutos de educación especial Modelo del Sur, Gustavo Sánchez Romero y Pedro González Meleán. Bravo por esta iniciativa!

<> En Maracay, Edo. Aragua: Huellas especiales en el IX Reto a la Cumbre de Choroní - Reporta: Dubi De Ossa
El pasado 23 de octubre la ciudad de Maracay reunió a más de 2.000 atletas para el evento deportivo ciclístico “El Reto a la Cumbre de Choroní”, competencia que se realiza todos los años y que parte de la ciudad de Maracay, comprendiendo un recorrido de 30 km.

En esta oportunidad, el evento tuvo un toque muy especial ya que sus organizadores invitaron a alumnos del IEE Linares Alcántara a participar en el evento, logrando concienciar a la comunidad en torno a las grandes capacidades de estos muchachos cuyos talentos se hicieron evidente en la ejecución de danzas tradicionales y con una presentación coral. Asimismo, cumplieron con entusiasmo con la responsabilidad de colocar las medallas a los ganadores del evento.

Por cierto, el IEE Linares Alcántara alcanzó otro objetivo ese día. La recaudación de fondos para la construcción del comedor escolar a través de un “potazo” denominado “Alcanzando Nuestros Sueños”, creando así conciencia social de la responsabilidad que tenemos todos en la educación de nuestros futuros ciudadanos.

<> En Barquisimeto, Edo. Lara: Primeros Juegos Juveniles Parapanamericanos - Reporta: JF Navarro

El día domingo 23 de octubre, las instalaciones del Polideportivo Máximo Viloria de Barquisimeto sirvieron de escenario para la inauguración de los Primeros Juegos Juveniles Parapanamericanos, dando inicio a unas jornadas deportivas que se extendieron hasta el domingo 30.

Este magno evento, para atletas con discapacidad, contó con la asistencia de diez países invitados, a saber: México, Puerto Rico, Guatemala, Panamá, República Dominicana, Ecuador, Colombia, Uruguay, Bolivia y Argentina. La delegación criolla estuvo integrada por 183 atletas de todo el país, y el personal de técnicos y entrenadores estuvo compuesto por 104 personas. Los atletas participaron en las disciplinas de natación, atletismo, boccias, tenis de mesa, yugo, boliche y baloncesto en las áreas de deficiencia visual, intelectual, impedimentos motores y parálisis cerebral.

Importante señalar que durante la realización de estos Juegos, el movimiento artístico y cultural de la Asociación Larense para el Síndrome de Down (ALASID), representado por sus grupos de Cuatros y Danzas, realizó presentaciones ante las delegaciones deportivas, recibiendo ovaciones.
Este evento significó la apertura de un espacio conti-nental para los jóvenes deportistas con discapacidad, permi-tiéndoles dar a conocer sus niveles alcanzados en las distintas disciplinas deportivas y sirviendo de estímulo a padres y entrenadores.

<> En Trujillo, Edo. Trujillo: I Jornada Regional para la Atención Integral de las Personas con síndrome de Down -
Reporta: José Francisco Navarro

En Trujillo, Edo. Trujillo: I Jornada Regional para la Atención Integral de las Personas con síndrome de Down - Reporta: José Francisco Navarro
Los días 14 y 15 de octubre las instalaciones del Núcleo Universitario «Rafael Rangel» de la Universidad de Los Andes dieron acogida a las I Jornadas Regionales para la Atención Integral de las personas con s. de Down, organizadas por la Asociación Trujillana para el Síndrome de Down (ASOTRUSID), con la valiosa colaboración de la Dra. Elci Villegas, Directora de Postgrado del NURR-ULA.

Gracias a este importante esfuerzo, un nutrido grupo de familiares, profesionales, docentes y estudiantes logró aprovechar una agenda científica muy completa, abarcando expo-siciones sobre las causas y características del Síndrome de Down, estimulación temprana, terapia ocupacional y neuro-desarrollo, integración escolar, social y laboral, aspectos de la comunicación, entre otros.

Estas jornadas permitieron que un grupo de profe-sionales, de la localidad y otras regiones del país, se dieran cita en las instalaciones del NURR-ULA, con unos excelentes anfitriones, permitiéndo conocer fortalezas y debilidades de la atención de las personas con s. de Down en Trujillo, saber que falta mucho por hacer, saber que hay padres y recursos profesionales con deseos de cambio y lo más importante, que hay deseos de trabajar.

<> En Guarenas, Edo. Miranda: Seminario Modelo Teórico Venezolano de la Discapacidad - Nov. 2
Una vez más el Equipo de Integración “Miguel José Sanz”, adscrito al Distrito No. 2 de la Zona Educativa del Estado Miranda, supera metas y concreta proyectos. En esta oportunidad, organizando el exitoso Seminario “Modelo Teórico Venezolao de la Discapacidad”, cuya conferencia central corrió por cuenta del Dr. Manuel Aramayo, de la Cátedra Libre Dscapacidad de la Universidad Central de Venezuela. Felicitamos a las coordinadoras de este evento, Aimara Domínguez y Elizabeth Rodríguez y a su moderadora, la Prof. Sylvia Silva S.

<> En Palmira, Edo. Táchira: De videntes a invidentes. Inclusión a la inversa - Oct. 22 - Reporta: Lic. Cruz Yayes

¿Un torneo de dominó entre no videntes videntes y videntes no videntes? Esto que parece un enredo no tiene nada de oscuro y no es una entrada a un laberinto sin salida. Es algo muy sencillo: Un torneo concebido por Rosa Elena, una jóven invidente de 26 años, productora de un programa radial en Mantellina 99.9 FM en la ciudad de Palmira, Estado Táchira.

Rosa Elena tuvo la idea, organizó el torneo, elaboró el reglamento, sirvió de árbitro, entregó los premios y fue la madrina del torneo!

Participamos en el mismo un grupo de cuatro parejas de videntes y cuatro parejas de invidentes.

La condición principal: que los videntes jugáramos dominó durante las cinco horas que duró el torneo con los ojos completamente vendados.
Lo marvilloso fue que la INCLUSION fue en dirección inversa: nuestros compañeros ciegos nos incluyeron y nos adentraron en su mundo, donde ellos son los verdaderos, auténticos y maravillosos reyes. Nos llevaron de la mano a ese mundo mágico, guiándonos con su alegría y dignidad.

Espero que este mensaje lo comuniquen por todos los medios y que podamos tener un Día Nacional de los Ciegos en nuestro país y realizar en todos los Municipios un torneo simultáneo entre videntes e invidentes como un camino poderoso para la inclusión. En el Táchira estamos amasando esta idea para hacerlo en algunos meses en los 29 Muni-cipios, el mismo día después de entrenamientos, fogueos y sobre todo preparación psico-social-espiritual, como la tuvimos nosotros los videntes de parte de los ciegos.

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La Parálisis Cerebral
Fuente: Dossier informativo publicado en la revista Minusval,
No. 151, Mayo-Junio 2005. A continuación se resumen algunas secciones de este dossier.

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La Parálisis Cerebral - ¿Qué es?
Autor: Philippe Herceberg, M.D., Centro Upace, San Fernando (Cádiz, España).

La Parálisis Cerebral es un tratorno global de la persona consistente en un desorden permanente (irreversible y persistente a lo largo de toda la vida) y no inmutable (no quiere decir que las consecuencias no cambien involutiva o evolutivamente) del tono, la postura y el movimiento (trastorno neuromotor), debido a una lesión no progresiva (no aumenta ni disminuye, es decir, no es un trastorno degenerativo) en el cerebro antes de que su desarrollo y crecimiento sean completos (se produce en un período de tiempo en el cual el sistema nervioso central está en plena maduración).

Esta lesión puede suceder durante la gestación, el parto o durante los primeros años de vida, y puede deberse a diferentes causas, como una infección intrauterina, malfor-maciones cerebrales, nacimiento prematuro, asistencia incorrecta en el parto...

Puede generar la alteración de otras funciones superiores (atención, percepción, memoria, lenguaje y razonamiento) en función del tipo, localización y amplitud y disfunción de la lesión neurológica y el nivel de maduración anatómico en que se encuentra el encéfalo cuando esta lesión se produce, e inferir en el desarrollo del Sistema Nervioso Central (va a repercutir en el proceso madurativo del cerebro y por lo tanto en el desarrollo del niño).

A estos problemas se pueden asociar otros de diversa índole y no menos importantes. Se trata de problemas clínicos, sensoriales, perceptivos y de comunicación. Esto hace que exista una enorme variedad de situaciones personales, no generalizables, que dependen del tipo, localización, amplitud y difusión de la lesión neurológica. Así, en algunas personas la Parálisis Cerebral es apenas apreciable, mientras que otras pueden estar muy afectadas y necesitar de terceras personas para su vida diaria.

Las bases esenciales utilizadas para el diagnóstico de la PC son cinco, e incluyen desde la localización de la lesión en los tejidos nerviosos de la cavidad craneal, la compro-bación de la lesión permanente y no progresiva, la detección de la lesión precoz (durante la maduración cerebral), el cuadro clínico dominado por un trastorno motor (de postura, movimiento y tono muscular), y la variabilidad del cuadro clínico a lo largo de la vida.

La Parálisis Cerebral no se puede curar. Pero si la persona afectada recibe una atención adecuada que le ayude a mejorar sus movimientos, que le estimule su desarrollo intelectual, que le permita desarrollar el mejor nivel de comunicación posible y que estimule su relación social, podrá llevar una vida plena.

Parálisis Cerebral y Fisiotarapia
Autor: Ana Isabel Andrés García, Fisioterapeuta de ASPACE-Salamanca

La fisioterapia es un área de importante relevancia para el tratamiento de las personas con parálisis cerebral, al ser ésta una lesión que se caracteriza fundamentalmente por la alteración del movimiento, la postura y el tono.
Los objetivos generales planteados desde el área de fisioterapia para las personas con parálisis cerebral son:

- Normalización de la actividad refleja postural y del tono muscular, facilitando los reflejos de enderezamiento y las reacciones de equilibrio, que son la base de la actividad motora normal.

- Mantenimiento del recorrido articular y tonificación muscular.

- Ampliación de la calidad y variedad de patrones de movimiento lo más normalizados posibles, evitando patrones anómalos.

- Adquisición de un óptimo control postural para la prevención y corrección ortopédica de las posibles deformidades, así como para facilitar la interacción con el entorno y favorecer los aprendizajes.

- Potenciación de la independencia motórica, desarro-llando en lo posible algún medio de locomoción, favore-ciendo la autonomía personal y mejorando la calidad de vida.

Antes de pautar los objetivos específicos para cada persona afectada, tendremos en cuenta el diagnóstico, la edad y los trastornos asociados, ya que así nos acercaremos más a su realidad y posiblemente podremos darle una atención de mayor calidad.

El diagnóstico: aunque la lesión cerebral es una lesión irreversible, las consecuencias que de ella se derivan pueden ser degenerativas, estáticas o susceptibles de mejorar, con respecto a lo cual los objetivos variarán en función del tipo de consecuencias a las que nos enfrentemos.

La edad también será otro factor que habrá que tener en cuenta: los objetivos no serán los mismos para un niño que para un adulto, aunque tengan el mismo tipo de afectación. Para el niño los objetivos prioritarios irán encaminados a mejorar su maduración motriz, y a favorecer la alineación musculoesquelética, mientras que para el adulto se van a dirigir posiblemente a conseguir mayor funcionalidad, evitar deformidades musculoesqueléticas y reeducar las ya existentes.

Los trastornos asociados dificultarán la evolución, siendo habitual que un mayor trastorno motor conlleve más trastornos asociados, con lo cual las posibilidades de mejorar disminuyen.

Criterios de priorización
Desde el área de fisioterapia se establecen unos criterios de priorización para decidir el tipo de atención, el número de sesiones semanales y el tiempo de duración de cada una en función del diagnóstico, edad y grado de afectación motriz de la persona con parálisis cerebral.

Se seleccionarán los que presenten una patología que curse, entre otros síntomas, con trastornos de la movilidad, alteración del tono muscular o retraso en el desarrollo motor, manifestados desde los primeros meses del naci-miento o en cualquiera de las etapas de la vida. No todas las personas con parálisis cerebral necesitarán una intervención directa y sistemática de fisioterapia, pero sí una rehabili-tación del entorno, del mobiliario y del material que utili-cen en sus actividades de la vida diaria.

Los criterios referentes a la edad van en función del diagnóstico, puesto que las personas con patologías de origen encefálico, como es el caso de la parálisis cerebral, tienen más posibilidades de conseguir las habilidades motrices necesarias para su correcto desarrollo durante los primeros años.
La priorización sobre el grado de afectación motriz está directamente relacionada con la gravedad del caso; en general, cuanto mayor es la afectación, más necesidad de fisioterapia, ya que la persona con parálisis cerebral tendrá movilidad deficitaria y mayor posibilidad de adquirir defor-midades musculoesqueléticas que van a disminuir su calidad de vida y en definitiva sus posibilidades de aprendizaje e interacción.

Evaluación e intervención
Para poder ofrecer una buena atención fisioterapéutica es imprescindible realizar previamente una evaluación detallada en la cual queden reflejados todos los aspectos que luego se van a tratar. Esto facilitará posteriormente pautar los objetivos más inmediatos que se trata de conseguir y realizar revisiones periódicas de los logros y estancamientos, lo cual nos obligará a reflexionar sobre si las estrategias y la metodología que estamos utilizando son las más adecuadas, para seguir con ellas o variarlas. A partir de los resultados de la valoración se pautarán los objetivos que se pretendan conseguir en un determinado período de tiempo y se decidirá el tipo de intervención más adecuada.

Se puede realizar una intervención directa o indirecta, según se apliquen las estrategias de trabajo personalmente sobre la persona con parálisis cerebral, o bien se den orientaciones a todos los profesionales y familia que convivan con el afectado.

Por lo tanto, podemos concluir que la fisioterapia en parálisis cerebral es un área de rehabilitación fundamental en la que resulta prioritario para llevar a cabo un tratamiento eficaz: establecer unos objetivos, utilizar unos criterios de priorización, aplicar unos adecuados sistemas de evaluación y realizar una intervención globalizada de calidad.

Parálisis Cerebral: Intervención Logopédica
Autoras: Olimpia Fernández y Cruz Sevilla, Logopedas, ASPACE-Salamanca

La intervención logopédica en personas con parálisis cerebral va dirigida a favorecer, establecer y potenciar la comunicación, así como prevenir, reeducar y rehabilitar posibles trastornos y alteraciones en las funciones neuro-vegetativas.

Desde el área de Logopedia se pretende que todas las personas con parálisis cerebral experimenten qué es el lenguaje en cualquiera de sus formas; como sistema capaz de modificar el medio, alterar la conducta del oyente, favorecer la representación de objetos o fenómenos, facilitar la expresión de sentimientos (emociones, sensaciones, afectos, etc.) posibilitándole el hecho de influir y participar en los con-textos que se desarrolle. Para ello, contribuimos al fomento de intenciones comunicativas y de empleo funcional y espontáneo del lenguaje (verbal, gestual o alternativo) como medio de comunicación habitual para comprender y ser comprendido; a su vez, tratamos de promover el desarrollo progresivo de la capacidad/competencia comunicativa de todos ellos, de cara a posibilitar la comunicación en diversas situaciones y por diversos medios.

La gravedad de los trastornos del lenguaje o del habla en las personas con PC es muy variable. Algunos conseguirán un habla funcional e inteligible a una edad temprana, pero otros la lograrán tarde e incluso no podrán desarrollarla. Todos los niños que no dispongan de la posibildiad de expresarse oralmente recurrirán a un sistema aumentativo y alternativo de comunicación.

Hablar y comunicar
Pretender indentificar las posibilidades de "hablar" con las posibilidades de "comunicar", implicaría excluir de programas de Comunicación y Lenguaje a niños con graves alteraciones motrices. Según esto, niños con dificultades importantes para controlar y producir efectos directamente sobre el medio, reducirían sus posibilidades al faltarles un medio apropiado de comunicación.
Tradicionalmente se ha considerado la posibilidad de "hablar" como sinónimo de la posibilidad de "comunicarse". Esto, sin duda, ha propiciado que niños con déficits motores graves se hayan visto excluidos de programas de comunicación y lenguaje y se haya considerado que poco se podía hacer para coseguir la adquisición de un medio eficaz para comunicar a los demás sus deseos y necesidades, expresar sus sentimientos y para intercambiar experiencias, proporcionando y pidiendo información.

En la realidad de nuestros centros, los problemas que presentan la mayoría de los alumnos afectan tanto a la adquisición como al desarrollo normal del lenguaje, estando alteradas la expresión y la comprensión, además de comprometida la pragmática.

- Personas con PC en las que resulta difícil identificar intentos y aproximaciones comunicativas, al coincidir este nivel en competencia comunicativa con aquellos alumnos más gravemente afectados que requieren de una intervención basada en una estimulación multisensorial.

- Alumnos con intención comunicativa a nivel prelingüístico; sin lenguaje oral, aunque con la existencia de algunas formas comunicativas para expresar intenciones y deseos.

- Niños en los que la comunicación se ve posibilitada a través de un Sistema Aumentativo y/o Alternativo de

Comunicación, con el que proporcionar a los alumnos un medio de comunicación a través del cual puedan interac-cionar de forma válida y operativa con su entorno, facilitar una comunicación más espontánea y adaptada a cada alumno, fomentar la autoestima del sujeto mediante la independencia y el sentido de eficacia con el uso de un Sistema Alternativo-Aumentativo de Comunicación y/o dotación de ayudas técnicas. Sea cual fuese la decisión del sistema se deberán tener en cuenta los gestos, expresiones, sonidos... propios de cada persona, conservándose y potenciándose para formar junto con el sistema un método comunicativo global.
- Alumnos en los que el lenguaje oral que presentan se caracteriza por su descontextualización y falta de funcionalidad.
- Niños en los que la comunicación se hace realidad a través de un lenguaje oral y/o lectoescrito, aunque queden patentes déficits formales y/o pragmáticos.
- Alumnos que requieren de un tratamiento terapéutico miofuncional con el que prevenir, reeducar, rehabilitar posi-bles trastornos y alteraciones en los procesos de deglución, garantizando una alimentación segura y placentera con unos hábitos y patrones correctos. A través de la terapia miofun-cional y orofacial se evalúa, diagnostica y se intentan corre-gir los desequilibrios musculares orofaciales que dificultan los procesos motores que intervienen en la alimentación y en el habla; las alteraciones en la alimentación van unidas a alteraciones del habla pues los actos motóricos son los mis-mos para ambas funciones.

Desarrollo de habilidades
Una persona con parálisis cerebral puede beneficiarse de la intervención del lenguaje a cualquier edad y seguir mejorando su lenguaje no sólo durante los primeros años de vida sino durante la adolescencia e incluso posteriormente.
El desarrollo de las habilidades cognitivas y comuni-cativas en cualquier niño se basa en su capacidad de exploración del medio, la interacción con todo lo que le rodea y la asimilación, organización e integración en beneficio de su desarrollo de todas estas experiencias.

Hay que tratar de establecer un Código de Comunicación lo antes posible. El éxito de la comunicación dependerá de que ésta no sólo se realice con interlocutores privilegiados como puede ser la madre, el padre o la logopeda, sino con todas las personas que rodean al niño.

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La múltiple dimensión de la discapacidad intelectual
Fuente: Diario El Montañés (España), Octubre 05.
Autor: Jesús Flórez, Catedrático de la Universidad de Cantabria. Asesor de la Fundación Síndrome de Down de Cantabria.

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Uno de los logros más espectaculares que ha conseguido la reflexión y la praxis en el mundo de la discapacidad intelectual es la persuasión de que la discapacidad, lejos de ser una realidad petrificada que rotula a una persona de modo indeleble, es una situación enormemente modulable si se deja penetrar y transformar por la acción decisiva de unos apoyos inteligentemente diseñados y aplicados. Pero esto requiere la secuencia de un proceso en el que hay que extremar la objetividad y la precisión. Objetividad para establecer con serenidad y rigor un diagnóstico. Y precisión para determinar un conjunto de peculiaridades personales que van a determinar el ramillete de apoyos que se han de prestar.

Pero lo fundamental de este proceso es su intrínseca fluidez: se renueva constantemente. En efecto, los apoyos, bien ofrecidos y bien aprovechados, modifican las capacidades de la persona y elevan el nivel de su "estar" y de su "actuar" en el ambiente, haciendo que se muestre distinta, más dispuesta y más abierta para ejercer su influencia en la sociedad. Ello, a su vez, exigirá la necesidad de repensar los nuevos apoyos que se han de aplicar. Y así se va avanzando creciente y sucesivamente. En definitiva, la persona con discapacidad progresa, evoluciona, es sometida a esa tensión dinámica que caracteriza a la presencia de un ser humano en nuestro mundo.

Es cierto que, dentro la moderna visión de la discapacidad intelectual, la determinación del coeficiente intelec-tual (CI) sigue siendo un elemento útil que establece la pre-sencia de limitaciones significativas en el funcionamiento intelectual de una persona. La inteligencia es considerada como una capacidad mental general, que incluye el razonamiento, la planificación, la solución de problemas, el pensamiento abstracto y la generalización, la comprensión de ideas complejas, la rapidez del aprendizaje, el aprendizaje a partir de la experiencia.

Pero la inteligencia en su globalidad no es simplemente aprender libros, ni es una habilidad académica estrecha, ni es responder con habilidad a los tests de inteligencia. Preferentemente refleja una capacidad más amplia y más profunda para comprender nuestro entorno, es decir, caer en la cuenta, captar el sentido de las cosas, resolver qué hacer. De este modo, el concepto de inteligencia representa un intento de aclarar, organizar y explicar el hecho de que los individuos difieren en su habilidad para comprender ideas complejas, para adaptarse eficazmente a sus ambientes, para aprender de la experiencia a desarrollar varias formas de razonamiento y superar obstáculos, mediante el pensamiento y la comunicación.

Pues bien, como afirma Greenspan, el concepto y por tanto el diagnóstico de discapacidad intelectual debe basarse en incompetencias demostradas, necesidades y vulnerabili-dades que hacen que los individuos sean vistos con una necesidad especial de apoyo y protección. El mismo autor considera que el CI es utilizado en exceso, es contextualizado en exceso, y refleja una visión estrecha que se limita esencialmente a la inteligencia académica. Propone un modelo de inteligencia tripartita que abarca no sólo lo que podríamos llamar el espacio académico de la inteligencia sino que refleja las habilidades prácticas y las habilidades sociales que corresponden a la inteligencia comunitaria; en definitiva, incluye a la conducta adaptativa dentro del constructo de inteligencia. Por consiguiente, la evaluación de la inteligencia debe incluir la inteligencia conceptual, la inteligencia práctica y la inteligencia social.
Esta visión, por tanto, no elimina o excluye el valor del CI como medidor de inteligencia, pero lo reubica para dar realce a otros componentes no menos decisivos en la deter-minación diagnóstica de la discapacidad. Gardner va aún más lejos cuando propone el modelo de hasta ocho inteligencias múltiples, relativamente autónomas y con distintos niveles de concreción en cada persona: lingüística, lógico-matemática, musical, espacial, corporal-cinética, naturalista, interpersonal e intrapersonal. A estas ocho añade una novena de carácter más espiritual. Estas inteligencias trabajan en combinación y son necesarias para explicar cómo los seres humanos adoptan diversos roles -poeta, cirujano, bailarín, artesano-. Gardner sostiene que las inteligencias son "construcciones científicas sólo potencialmente útiles" que sirven para describir y organizar las potencialidades humanas. Defiende que "la inteligencia no es una 'cosa' sino, más bien, un 'potencial' cuya presencia permite a una persona tener acceso a formas de pensamiento adecuadas para tipos de contenidos específicos".

A la vista de estos presupuestos, se deriva un nuevo modo de afrontar de manera práctica y positiva la discapacidad:

a) En un mismo individuo, las limitaciones coexisten a menudo con las capacidades. Esto significa que las personas con retraso mental son seres humanos complejos que poseen ciertos talentos junto con sus limitaciones, es decir, tienen puntos débiles y puntos fuertes. Como todos, hacen unas cosas mejor que otras. Incluso dentro de una limitación global en, por ejemplo, la conducta adaptativa, pueden tener algún punto fuerte en alguno de sus componentes. Es responsabilidad nuestra conocer los unos y los otros.

b) El objetivo ha de ser detectar y describir las limitaciones con el fin de desarrollar el perfil de los apoyos necesarios. Esto significa que no es suficiente con analizar únicamente las limitaciones de una persona. Su enumeración no es más que el primer paso del equipo evaluador para describir los apoyos individualizados que necesita esa persona para mejorar su funcionamiento. La etiqueta de retraso mental en una persona ha de conllevar un beneficio: la elaboración de un perfil de los apoyos necesarios.

c) Con estos apoyos personalizados y apropiados, mantenidos durante un periodo de tiempo prolongado, el funcionamiento vital de la persona con retraso mental mejorará por lo general. Esto significa que la persona con deficiencia mental tiene capacidad para mejorar: no es una condición cristalizada e irreversible, sino flexible y plástica. En algunas graves circunstancias, sin embargo, incluso los apoyos adecuados pueden mantener únicamente un funcionamiento mínimo o simplemente limitar su regresión.

De esta manera, la discapacidad intelectual es apreciada con una visión multidimensional. Contempla al individuo desde la perspectiva de cinco áreas o dimensiones que comprenden todos los aspectos del individuo y del mundo en que vive:

1. Las capacidades intelectuales;
2. La conducta adaptativa, que abarque estos tres elementos: las habilidades conceptuales, las habilidades sociales y las habilidades prácticas;
3. La participación, las interacciones y los roles sociales;
4. La salud;
5. El contexto: los ambientes y el patrón cultural.

Este modelo se hace operativo cuando un equipo describe las capacidades y las limitaciones para cada una de estas cinco dimensiones cuya descripción resulta clave porque va a servir para planificar los apoyos que mejorarán el funcionamiento diario. En esencia, emplea los tres componentes fundamentales: la persona, su ambiente, sus apoyos. Pero las cinco dimensiones se ven filtradas o incrementadas por la naturaleza y calidad de los apoyos que son los que van a determinar el funcionamiento individual de la persona. Con otras palabras, el funcionamiento de un individuo es contem-plado a través del prisma de los apoyos existentes. Los apoyos, pues, van a jugar un papel mediacional decisivo en el funcionamiento del individuo, por lo que valdrá la pena que los analicemos con más profundidad.

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En el Límite: Reconocer nuestras necesidades especiales
Autora: Camila Argudin - Fuente: Ararú, No. 34, Mayo-Julio 01

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En el límite entre poder y no poder interactuar, de manera funcional, en la escuela, en la familia y en su grupo social, los niños y jóvenes con discapacidad intelectual leve viven una condición a veces muy difícil de afrontar.

Cuando la discapacidad es obvia, el diagnóstico es temprano y la aceptación es un reto urgente; cuando la discapa-cidad es leve se enmascara y la negación es terreno panta-noso para profesionales, padres y, por lo tanto, para el mismo niño con discapacidad.

El maestro Adalberto Santamaría tiene una larga trayectoria en la integración educativa. Su experiencia, ofreciendo apoyos específicos a niños y jóvenes con discapacidad intelectual leve y moderada y a sus familias, le permite afirmar: "es fundamental partir de un diagnóstico claro, pero éste ya no consiste, simplemente, en pruebas psicométricas que permitan medir el coeficiente intelectual. La nueva definición de discapacidad intelectual nos remite a una forma de diagnóstico más compleja pero mucho más objetiva, en la que no sólo se valoran las limitaciones del chico en determinadas áreas cognitivas, sino se busca evaluar cuáles son sus verdaderas capacidades, comprender cuáles son sus áreas altas de funcionamiento y cuáles las bajas, en diferentes rubros.
Necesitamos conocer al niño en su interacción y nivel de funcionamiento dentro del contexto educativo y social en el que está ubicado, para valorar los retos que éste le presenta.

"Lo más importante de un diagnóstico así, es que nos permite ir más allá de un puntaje numérico, que sólo sirve para estigmatizar al niño y que muchas veces hace que los propios maestros piensen: 'sólo le voy a enseñar estos contenidos porque no va a poder con más'. El diagnóstico, hecho a partir del nuevo paradigma, es una base mucho más eficiente, sirve para generar un perfil de apoyos que responde a las necesidades específicas del alumno, en el contexto educativo y familiar en el que se desarrolla y que nos permite lograr aprendizajes significativos y funcionales para que el niño crezca en autonomía.
"Desafortunadamente, hay un tabú tremendo sobre la discapacidad intelectual - dice Santamaría. Los padres le tienen temor por la confrontación social tan fuerte que implica el término.

Para nosotros, como profesionales, es fundamental propiciar el trabajo con los padres a nivel de la aceptación de la discapacidad, no como un término, sino como la serie de necesidades especiales que ésta genera en cada caso. Cuando los padres ven las necesidades especiales como un continuum se tranquilizan, porque de ese perfil surge el de los apoyos que el niño o el joven requiere; es decir, es una evaluación propositiva".

En busca de apoyo
Para no encubrir la verdadera problemática del niño y no demorar más la búsqueda de los apoyos que realmente requiere, le preguntamos a Adalberto Santamaría cuáles son las diferencias entre un niño o joven con discapacidad intelectual y uno que presenta problemas de aprendizaje.

"Hablamos de problemas de aprendizaje cuando enfrentamos retos que sabemos que el alumno va a poder solventar con un programa específico de entrenamiento, de apoyos dirigidos a aspectos clave de su desarrollo funcional cognitivo.

"Podemos ayudar a ese muchacho a tener mejores niveles de razonamiento, a hacer mejores integraciones del espacio, a mejorar su letra, escritura, la calidad de su coordinación gruesa y fina, afinar el transporte visual y una serie de cuestiones específicas dentro del rubro de lo que son los problemas de aprendizaje. Además, niños y jóvenes pueden desarrollar habilidades que les permitan brindarse apoyo ellos mismos (automonitorearse) y llegar a funcionar con mayor autonomía en un esquema escolar cualquiera.

"En el caso de los muchachos con discapacidad intelectual pueden existir o no problemas específicos de aprendizaje. Es importante que los padres comprendan esto. Un niño con discapacidad intelectual puede no tener problemas específicos de aprendizaje aunque funcione en un ritmo y nivel de comprensión bajos, determinado por su discapacidad.

"Algunas de las características de los niños con discapa-cidad intelectual son las dificultades para hacer inferencias y predicciones, para establecer las relaciones de causa y efecto, hacer juicios de doble sentido, etc. Tanto en los aspectos académicos como en las relaciones interpersonales se quedan en un nivel muy concreto, les cuesta trabajo descifrar los mensajes que no son explícitos. Por eso es muy importante que cuenten con asesoría para lo que llamamos ajuste personal, un espacio en el que puedan despejar las cuestiones afectivas que no han podido elaborar solos y que hay que trabajar con ellos para que no bloqueen su desarrollo.

"Cuando la discapacidad es leve resulta difícil para los padres percibirla como tal porque el alumno se desenvuelve más o menos bien en el ambiente, para él previsible, de su casa; es una dinámica que él conoce. La discapacidad se hace más evidente cuando el niño entra a la escuela y tiene que enfrentar tareas y relaciones en el nivel de su edad cronológica."

Expectativas claras
"A veces - explica Santamaría - por no reconocer abierta-mente las limitaciones del alumno le ponemos trampas a su desarrollo. Algunos padres dicen: 'mi hijo puede, lo que pasa es que no quiere, es muy flojo'.

"Esto genera en el niño o el joven mucha frustración. Los lleva a fantasear con capacidades que no existen y a descuidar las que realmente tienen. Por un lado, está el aval del padres que dice 'sí puedes', por el otro, su sensación de no poder y la culpa agregada de 'no querer'. En ocasiones somos los maestros los que caemos en ese error. Cuando los padres, los maestros y el alumno reconocemos cuáles son las áreas fuertes y las débiles, podemos manejarnos con mayor madurez y el niño o joven puede identificar cuáles son las áreas que puede manejar más, en cuáles debe poner más atención y en cuáles necesita ayuda y debe pedirla: 'esto es complicado para mí, échame la mano'.

"Generalmente, los papás y muchos maestros nos inclinamos más por las áreas que están fallando, queremos todos los apoyos allí nada más. Nos centramos sólo en estar rehaciendo o reconstruyendo áreas débiles sin hacer caso a las otras que son las que van a generar mucha satisfacción, autovalía y funcionalidad. El trabajo más efectivo es el que los alumnos hacen sobre sus áreas altas, porque éstas automáticamente sustentan y 'halan' poco a poco a las débiles.

"Tenemos que interrumpir la espera mágica a que los jóvenes maduren, superen sus problemas de aprendizaje... y dar el paso a la búsqueda de apoyos eficientes. Hay que ir más allá de la búsqueda de un diagnóstico de problemas de aprendizaje o discapacidad intelectual y encontrar los apoyos pertinentes para cada persona.

"No educamos para que los alumnos acaben la primaria o la secundaria sino para la vida misma - concluye Santamaría. No educamos para mañana sino para hoy, para que tengan eso que llamamos calidad de vida y que está hecho de mayor independencia, autonomía, interdependencia social comu-nitaria. Por eso los alumnos con discapacidad deben estudiar en escuelas regulares y aprender español, matemáticas, cien-cias sociales. Por eso procuramos que los chavos participen en la comunidad. A veces perdemos de vista el objetivo."

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Autorepresentación*: Una destreza valiosa para su adolescente
Autora: Jodie Dawson, Ph.D., entrenadora y consultora para alumnos universitarios con Dificultades de Aprendizaje y TDA/H. Licenciada en Desarrollo Humano de Cornell University. Doctorado en psicología clínica de Yeshiva University.
Fuente: SchwabLearning.org
Nota: Este artículo fue escrito en inglés originalmente y apareció en SchwabLearning.org, organización que no se responsabiliza por esta traducción. Traducción: Angela Couret
*«Autorepresentación» corresponde a «Self-Advocacy».

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Es importante que los niños aprendan la habilidad para autorepresentarse para poder ser exitosos en todas las etapas de su vida. En el pasado, la autorepresentación era un término aplicado principalmente a adultos con discapacidad, pero recientemente se ha enfocado más la enseñanza de esta destreza a preadolescentes y a adolescentes.

La autorepresentación es comprender tus fortalezas y necesidades, identificar tus metas personales, conocer tus derechos y tus responsabilidades, y comunicarlos a los demás. Debido a que su hijo convive con sus dificultades de aprendizaje a diario, deberá aprender como maniobrar el laberinto de retos y obstáculos de la vida para asegurar que sus necesidades sean satisfechas.
Hasta ahora, Ud. ha sido el mejor representante de su hijo - protegiéndolo de las duras realidades de la vida. Pero mientras más temprano le enseñe a representarse a si mismo, más preparado estará para lo que se le adelanta en la vida - sin importar el camino que siga después del bachillerato, sea en un entorno laboral o en un entorno académico, su hijo deberá comprender sus fortalezas y sus limitaciones, deberá conocer cómo afectan su desempeño y ser capaz de comunicar todo ésto a las demás personas.

Siguen sugerencias para desarrollar destrezas de autorepresentación:

Comprender sus problemas de aprendizaje
Los jóvenes afirman que necesitan comprender cómo ellos aprenden y ser capaces de comunicar esta información en términos fáciles de entender. Su adolescente debe estar consciente de sus fortalezas y sus necesidades en el proceso de aprendizaje, las estrategias que le ayudan a tener éxito, las adecuaciones para atenuar sus limitaciones, y el tipo de entorno que favorece su aprendizaje. Para obtener esta información, deberá revisar con los profesionales el resultado de sus evaluaciones; conversar con sus maestros y/o tutores; y reflexionar sobre sus dificultades de aprendizaje, éxitos y preferencias.

Practicar la comunicación
Un componente clave de la autorepresentación es cono-cer cómo comunicar a lo demás este autoconocimiento sobre su proceso de aprendizaje. Su hijo debe ser claro en sus peticiones y estar preparado con las explicaciones pertinentes. La forma en que lo comunique puede representar que las personas se pongan de su lado o se aparten. Es posible que para muchas personas lo que su hijo solicita sea algo novedoso. Es posible que su hijo necesite que Ud. le ayude a prepararse anticipadamente, planificando lo que dirá, y tomando notas que llevará con él. Una forma excelente de practicar las destrezas de comunicación es mediante el juego de roles. Ayudándolo a anticipar diferentes situaciones, Ud. podrá aumentar su nivel de autoconfianza.

Identificar sus apoyos
Es importante ayudar a su hijo a identificar su sistema de apoyos lo antes posible. ¿En quién confía y con quién se siente cómodo para conversar - sus padres, un pariente, un maestro, el director, un orientador, tutor...? Su hijo necesita tener personas en quienes buscar ayuda, especialmente cuando salga de casa. De esa forma no tiene que sentirse solo a medida que navegue por la vida.

Reunirse con los maestros
El liceo es un lugar ideal para comenzar a practicar la comunicación con los maestros y otros miembros del staff del colegio. Inste a su hijo a solicitar reuniones con sus maestros. De esa forma tendrá la oportunidad de conversar sobre lo que está funcionando y lo que no está funcionando, obtener feedback y diseñar un programa que le permita un mejor desempeño. Después de todo, una vez que termine el bachillerato y se inicie en el trabajo o en la escuela superior, tendrá que hacer ésto por si solo. Ud.no podrá llamar al profesor o a su jefe; tendrá que pasarle a su hijo la batuta en su abogacía.

Conocer sus derechos
Si su hijo ha sido diagnosticado formalmente con una dificultad de aprendizaje o con Trastorno Deficitario de Atención/Hiperactividad, es posible que esté amparado por la ley federal. Su hijo necesita conocer sus derechos legales y lo que éstos le garantizan (...).

Participación activa
Una manera excelente para que su adolescente aprenda destrezas de autorepresentación es que asista y participa en las reuniones para revisar su Programa Educativo Individualizado (PEI). Así aprenderá cómo este programa le ayuda a tener éxito y a escuchar el razonamiento detrás de las recomendaciones de los profesionales. Estas reuniones le darán la oportunidad de compartir sus metas y hacerlas incluir. Con Ud. presente, estas reuniones podrán servir como terreno de prueba seguro para discutir sus fortalezas, intereses, talentos y necesidades con el personal del colegio.

Preparándose para el Futuro
Al cumplir los 16 años (o antes), el alumno que recibe servicios de educación especial será invitado a participar en la reunión para discutir el PEI y desarrollar un Programa Individualizado de Transición (PIT). Tendrá la oportunidad de expresar sus intereses y metas a futuro. El PIT está diseñado para ayudarle a hacer una transición exitosa del liceo hacia su próxima aventura - sea en el trabajo, el instituto universitario u otra área de interés - y puede incluir establecer contacto con otras instituciones en la comunidad o habilitarlo con herramientas de planificación para la universidad.

Educando a los demás
A lo largo de su carrera en bachillerato y más allá, su hijo afrontará muchas situaciones en que tendrá que educar a los demás sobre su dificultad de aprendizaje. Sus compañe-ros le preguntarán sobre su "atención especial" en el colegio. Los maestros que no estén familiarizados con sus necesi-dades deberán aprender más sobre cómo su hijo aprende. En el entorno laboral, posiblemente requiera alguna adecuación específica. En ocasiones, estas situaciones pueden resultar incómodas para su hijo. Pero en la medida que tenga mayor autoconocimiento, mejor podrá representarse a si mismo.

Evaluación sostenida
Empoderando a su hijo para autorepresentarse, Ud. lo ayudará a desarrollar las destrezas necesarias para tener éxito en su aprendizaje y en la vida. Instélo a tomarse un tiempo para reflexionar sobre lo que le está funcionando bien y lo que no le está funcionando. Haga una lista de lo "positivo" al lado izquierdo de una hoja y de lo "mejorable" del lado derecho para ayudarle a poner las cosas en perspectiva. Si algo no está funcionando, podrá decidir qué acción tomar. Después de todo, con frecuencia en la tarea de auto-evaluación es donde sucede el mayor aprendizaje.

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Organizando su Archivo
Tenga a la mano sus recursos

Fuente: Ararú, Mayo-Julio 03
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Llevar un archivo, un registro preciso, es una forma de tener siempre a la mano todos los recursos y experiencia que hemos ido acumulando. No se necesita mucho esfuerzo y sí ahorrará mucho trabajo. Es cuestión de hábito, de acostumbrarse a ser sistemático y de valorar nuestra experiencia y nuestra información.

Aquí les ofrecemos una guía que puede servirles de base para organizar el archivo de información sobre sus hijos:

1. Teléfonos de emergencia.
Médico, terapista, hospital, ambulancias, farmacia, proveedores de productos y servicios que puedan ser esenciales para el niño.

2. Datos generales.
Número de su carnet del Seguro Social, Seguro Médico, cartilla de vacunación.

3. Historia Médica.
Si su niño nació con algún problema es importante anotar toda la información prenatal, los antecedentes familiares, no sólo del bebé sino del resto de la familia. También detalles sobre el parto, el peso del bebé, su apgard (primera prueba que se hace al niño al nacer), pruebas de reflejos, qué tan pronto lloró, si estuvo en incubadora o recibió algún otro tipo de tratamiento y por qué. Desde luego todo es más fácil si iniciamos el archivo desde los primeros días del bebé, pero nunca es tarde para intentar reconstruir la historia clínica de la manera más fiel posible.

Más adelante esta historia clínica se irá nutriendo con cada estudio, diagnóstico o tratamiento que se administre al niño.

4. Record de Medicinas.
Anote cada una de las medicinas que le receten al niño: nombre de la medicina, quién se la prescribió, para qué, laboratorio, contenido, en qué dosis, con qué regularidad, durante cuánto tiempo, con qué efectos. Si se suspendió el tratamiento, por qué razón.

5. Diagnósticos, Evaluaciones y Tratamientos.
Si su niño tiene algún tipo de discapacidad es probable que reciba un gran número de diagnósticos y evaluaciones (muchas veces diferentes y aún contraditorios); es importante que guarde copias de estos documentos.

Si a pesar de solicitarlo no se los dan por escrito, haga anotaciones de los aspectos fundamentales; anote las condiciones y los instrumentos de las evaluaciones (tipo de pruebas y con qué resultados), al igual que sus preguntas, sus dudas y las respuestas que le hayan dado, pronósticos, recomendaciones y observaciones del especialista.

Las notas le servirán para analizar en frío la información recibida.

6. Profesionales a quiénes consultar.
Haga un directorio de los profesionales a los que haya consultado y de otros que le hayan recomendado o de los que tenga información positiva, de contactos institucionales, escuelas, asociaciones y padres con los que usted puede compartir experiencias.

7. Observaciones.
Suyas o de otras personas, que puedan ser significativas, sobre la conducta o progresos del niño.

8. Historia del desarrollo y la educación del niño.
¿Sabe a qué edad sonrió por primera vez?, ¿a qué edad se sentó?
Si su niño es aún pequeño usted sentirá que nunca va a olvidar esas fechas, pero se sorprendería al saber cuántos padres han olvidado cuándo sucedieron esos momentos "inolvidables." Es importante llevar un registro de su desarrollo.
Una buena idea puede ser continuar el album del bebé: ir haciendo uno por año. Si el niño ya está en edad escolar y requiere educación especial, archive los programas, las evaluaciones y muestras de sus logros.

10. Documente su optimismo.
Tome fotos y haga anotaciones de los logros de su hijo. Hay días en que uno siente que a pesar del trabajo, no avanza. Esas pruebas objetivas de las metas alcanzadas son un estímulo importante y podrá algún día compartirlo con él. Son sus triunfos, atesórelos.

Por último, organice la información que piensa que le puede ser útil.

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Educación Sexual y Síndrome de Down
Comentarios de una pediatra...

Autora: Meire Gomes, pediatra formada en la Universidad Federal de Rio Grande do Norte. Especialista en Pediatría por la Sociedad Brasilera de Pediatría
Fuente: Difundido por Rede SACI - Traducción: A. Couret.
Se agradece al Dr. José Francisco Navarro revisión de traducción
.

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La educación sexual es aún un tabú en nuestra sociedad, es algo difícil de realizar, principalmente por relacionarse a una fase muy delicada de la vida, como es la adolescencia.

La educación sexual es compleja, pues no se limita a percibir la maduración física para la relación sexual que llega con la pubertad, sino que involucra factores psicoafectivos, la prevención de enfermedades transmitidas sexualmente, la prevención del embarazo precoz y del abuso sexual.

Saber que el cuerpo está preparado físicamente para la relación sexual es un hecho, pero ¿cómo podemos saber si nuestro hijo está preparado psicoafectivamente? ¿Hasta dónde podemos interferir?

La orientación sexual va a depender del desarrollo intelectual del adolescente y de lo que la familia percibe en relación con su interés sexual. Debe hacerse sin prisa y por partes, evitando un volumen grande de información. Con la televisión, las revistas, las películas y las canciones transmitidas actualmente, la curiosidad de los niños despierta cada vez más tempranamente. Para todos los padres, sus hijos son siempre muchachos y muchos evitan inclusive imaginarse a sus hijos manteniendo relaciones sexuales, lo cual es perfectamente normal. Cuando se trata de muchachos con síndrome de Down, es comprensible que se duplique ese sentimiento, lo que hace que la educación sexual trabajada en casa sea más difícil y más importante que para los demás muchachos.

El primer paso para la educación sexual es reconocer y aceptar que el adolescente está preparado físicamente para una relación sexual. Resulta fundamental aceptar esto para asumir la necesidad de educar al adolescente. El segundo paso es la apertura al diálogo. El joven necesita saber que puede hacer preguntas y que le serán respondidas de manera clara.

Vamos a detenernos aquí y referirnos específicamente a la persona con síndrome de Down. Aún no existe una "fórmula" ideal para la educación sexual del adolescente con síndrome de Down. Sin rodeos, se trata de un terreno pantanoso y lleno de controversia, y aún en mi caso, siendo médico en rol de educadora, siento la angustia de los padres en relación con las dudas: ¿Mi hijo tendrá suficiente independencia para mantener una relación estable? ¿Debo privarlo de la relación afectiva por ese motivo?

Entonces, hablando específicamente de la persona con s. de Down, el segundo paso, el de la apertura del diálogo, debe darse en el momento en que el adolescente formule preguntas, revele señales de interés sexual o esté sufriendo algún tipo de acoso. El consenso parece ser que los padres no deben adelantarse a esas señales, evitando estimular al adolescente con s. de Down a iniciar las relaciones sexuales, y sí orientándolo paulatinamente, pues la represión del sentimiento tiende a producir comportamientos sexuales inadecuados - como la masturbación excesiva - y la agresividad.

A la par con la apertura del diálogo necesitamos:

1. Construir la identidad sexual de hombre y de mujer y reforzar el manejo de algún tipo de defensa o rechazo ante personas extrañas con actitudes sospechosas. Esto para evitar los temibles abusos sexuales - homo o heterosexuales - dirigidos a personas con s. de Down.

2. Un ambiente con menos estímulos sexuales - esto dependerá de la postura de la familia.

3. Revisar las actividades recreativas y como el adolescente está utilizando su tiempo libre: ¿está pasando mucho tiempo delante del televisor?
Los adolescentes con s. de Down que viven en entornos sin tantos estímulos tienden a construir relaciones de amistad y a no interesarse tanto por relaciones sexuales propiamente dichas. El comportamiento sexual habitual de la persona con s. de Down es de pasividad. En la gran mayoría de los adolescentes, el interés por el sexo opuesto es pueril, lo que justifica la educación sexual dirigida a grupos en particular, cuando haya realmente una justificación - tal como hemos citado anteriormente.

Las investigaciones apuntan a que los varones adoles-centes son usualmente infértiles, habiendo una serie de factores asociados, como oligoospermia o azoospermia (reducción o ausencia de espermatozoides), muchos relacionados con hipogonadismo (genitales pequeños) y diversas alteraciones hormonales.
En el caso de las adolescentes, habitualmente poseen maduración y funcionamiento sexual sin grandes altera-ciones, habiendo registros de frecuencia aumentada en los ciclos anovulatorios. Teóricamente, una mujer portadora de s. de Down tiene 50% de probabilidad de tener un bebé con s. de Down. Considerando que muchos fetos con s. de Down son abortados espontáneamente, se esperaría que más del 50% de los nacidos vivos no tengan s. de Down.

Por lo tanto, la base de la educación sexual del adolescente con s. de Down consiste en la formación de la identidad hombre-mujer, la imposición de los límites -como al trabajar sobre una masturbación excesiva generada la mayoría de las veces por el ocio-, y la prevención del abuso sexual. La prevención de las enfermedades transmitidas sexualmente y los métodos anticonceptivos son un segundo plano, destinado a quienes desarrollan una vida sexual activa.

Por no haber consenso ni mucha bibliografía disponible, cada profesional impone sus valores; dejo así plasmada mi postura para la discusión, pues no refleja necesariamente la postura de otros profesionales ni pretende ser la norma.

N.E. Para leer este artículo en portugués, revisar el siguiente enlace: http://www.viabrasil.org.br/artigos.asp

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Aspectos generales del perfil laboral de las personas con discapacidad
Autor: Jorge Landauro Quiñe, Psicólogo con Postgrado en Integración de Personas con Discapacidad en la Universidad de Salamanca, España y Postgrado en Neurocirugía Clínica y Cursos Formativos de Psicoterapia Humanística en Brasil y Colombia. Fuente original: Publicación Trimestral WAYQEY
Difundido por: Solidaridad Ditigal, Agosto 05

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La importancia de alcanzar un empleo para las personas con discapacidad, además de consistir en una fuente de ingresos, viene siendo considerado un factor de primera magnitud para promover su inclusión social y su calidad de vida a través del empleo.

El mundo laboral de hoy y muy especialmente en nuestro medio requiere de un modelo de trabajador, que implica una modificación de pautas, hábitos y conductas, un cambio en las formas de hacer y de pensar que no suele resultar fácil. Más aún debe ser para una persona con discapacidad por las exigencias que tiene que afrontar y las diversas situaciones que la sociedad impone. La formación se presenta más que nunca como un elemento fundamental para ayudar a afrontar estos cambios, así como para desarrollar nuevas habilidades y competencias que la sociedad empresarial demanda.

En este medio competitivo, el que una persona con discapacidad alcance una calificación específica o especialización profesional sólida no es suficiente, requiere un conjunto de competencias transferibles y versátiles de carácter amplio. El intento de alcanzar el perfil del "Trabajador ideal" requiere una serie de indicadores relacionados fundamentalmente con la capacidad de la persona para adaptarse a los nuevos modos de trabajar basados en el uso de sus recur-sos psicológicos, familiares y sociales, así como de la formación y experiencia en todo sentido. Las personas con discapacidad no están ajenas a estos aspectos, la medición es igual para todos cuando se trata de evaluar suficiencia, dominio y habilidades laborales.

La ocupabilidad se encuentra en un proceso de continuos cambios, que conlleva al riesgo de que ciertos segmentos de la fuerza de trabajo queden excluidos de este proceso. Los trabajadores de hoy en día deberán ser polivalentes y multi-funcionales. Las personas con discapacidad son un grupo vulnerable y propenso a ser considerado dentro de este sector de riesgo, si es que no propician los cambios esperados. Porque no sólo deben prepararse como todos, sino deben conseguir la aceptación social para que se les brinde la oportunidad de demostrar sus cualidades y capacidades, tanto en el nivel de la productividad como de la calidad en el desempeño laboral.

Antes de explicar el perfil de competencias laborales de las personas con discapacidad, es necesario, referirse a los pasos previos que ellos deben realizar para tener un conocimiento de sus competencias. En primer lugar, deben de identificar sus intereses, motivaciones, necesidades y habilidades, así como su inclinación profesional, su formación y experiencia laboral para aspirar a una ocupación. Luego, darle un valor o peso de manera realista a estas cualidades, para conocer cuál es su verdadera preparación, para después, compararlas con las exigencias y requisitos del mercado laboral y de esta manera visualizar sus fortalezas y debilidades personales. Por último, desarrollar un plan de acción que le permita disminuir las diferencias entre su perfil laboral y los requerimientos del puesto a postular. Es decir, efectuar un proceso de análisis, reflexión y de decisiones que favorezca la definición de sus objetivos laborales.
Claro está que la forma de explorar el proceso de conocimiento de si mismo sobre sus competencias dependerá del tipo de discapacidad, de la personalidad y los sistemas de apoyo con que cuentan estas personas. En muchos casos, como también lo hacen las personas sin discapacidad, pueden acudir a los Centros especializados o especialistas entendidos en la materia para recibir una orientación vocacional y/o profesional para optimizar su repertorio de cualidades personales y laborales.

La competencia laboral en términos generales, se ha definido como una capacidad de hacer, de efectuar las funciones de una ocupación claramente especificada conforme a los resultados deseados.

Por lo tanto, se puede visualizar como un repertorio de comportamientos que alguna persona domina vinculados a una tarea o a una actividad. Para ello, las personas con discapacidad deben tener como atributos básicos las siguientes características en su perfil laboral:

· Iniciativa: Capacidad para ser activo en la búsqueda de soluciones y nuevas ideas.

· Motivación: Implica acciones e iniciativas en relación a una preferencia.

· Autoestima: Imagen positiva de uno mismo en cuanto a las propias capacidades, habilidades, conocimientos y actitudes de vida.

· Constancia: Capacidad para perseverar en las propias intenciones y finalizar las tareas iniciadas.

· Capacidad de autocontrol: Control de la ansiedad y tolerancia a la frustración ante situaciones problemáticas o conflictivas.

· Autoorganización: Capacidad para administrar adecuadamente su tiempo y para priorizar situaciones.

· Capacidad para relacionarse: Participar como miembro de un equipo.

· Capacidad para adquirir nuevos conocimientos: Disposición para el aprendizaje.

· Capacidad de autocrítica: Capacidad para mirarse a si mismo y reflexionar acerca de sus comportamientos.

· Responsabilidad: Cumplir con sus obligaciones y deberes.

Se ha tratado de agrupar en forma general las cualidades más resaltantes que una persona con discapacidad debe tener en su perfil laboral. Claro está, que estas cualidades se van a apreciar en mayor o menor grado, dependiendo del tipo de discapacidad, características de personalidad, sistemas de apoyo y las preferencias ocupacionales.

Las personas con discapacidad deben ser realistas ante la diversidad de posibilidades de formación y de ocupaciones existentes para escoger la que más se ajusta a su perfil de competencias laborales. Deberán tener en cuenta las condiciones propias de su discapacidad que se acoplen a un área determinada de formación o de ocupación. Es decir, que exista una congruencia entre el interés personal, la aptitud y las competencias requeridas.

Los perfiles laborales de las personas con discapacidad deben ajustarse a los requerimientos de las exigencias del puesto al que aspira. Emparejar a la persona idónea con el trabajo idóneo, viene a ser el elemento crucial para ofrecer un perfil realista y preciso al empresario que busca personal calificado, productivo y competitivo.

Finalmente se debe resaltar la vital importancia y necesidad de la participación de la familia en el proceso de la integración socio-laboral de la persona con discapacidad, que se constituye en el pilar fundamental para contribuir al crecimiento emocional, la interiorización de valores, la motivación y la retroalimentación de las competencias laborales, sin dejar de destacar que las personas con discapacidad deben ser sujetos activos, participantes de su propio proceso y responsables directos de su éxito profesional.

En conclusión, puede afirmarse que las personas con discapacidad pueden integrarse en todo tipo de empresas, compitiendo de igual a igual en los niveles de productividad, de eficiencia y competitividad, siempre y cuando se ubiquen en el puesto correcto compatible con su perfil ocupacional y se les brinde los sistemas de apoyo requeridos dependiendo de su tipo de discapacidad, para su normal desempeño laboral.

Bibliografía

Bellver, Fernando. Nuevas Fórmulas de Trabajo Empleo con Apoyo. 1999.

CONALEP. Competencia Laboral y Educación Basada en Normas de Competencia. México. Limusa. 1996.

Fernández Fernández, Samuel. Guía de Integración para Per-sonas con Discapacidad. IMSERSO. Universidad de Oviedo. 1999.

Verdugo Alonso, Miguel. Hacia una Nueva Concepción de las Personas con Discapacidad. AMARU. Salamanca. 1999.

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Aspectos y factores a tomar en cuenta ante el proceso de integración educativa*
Síntesis de trabajo elaborado por Alicia Molina y Marta Ezcurra
Fuente: Ararú, No. 30, Mayo-Julio 2002 (México)
(*Nota: Este artículo apareció en la sección Integración Educativa de la revista Ararú, con el título Funciones de cada actor en el proceso de integración).

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Capacitación. Para comprender y asumir un nuevo paradigma todos los actores de este proceso deben recibir capacitación, contar con las herramientas necesarias para aprender a trabajar en equipo y colaborar de manera integrada. Se requiere capacitar:

- A los maestros en formación, de manera que desde la escuela normal reciban la instrucción necesaria para enfrentar el reto de la integración educativa.
- A los maestros y especialistas en educación especial, para usar toda su experiencia en estas nuevas condiciones de trabajo.
- A los maestros en ejercicio que generalmente se sienten incapaces y desarmados frente a este reto.
- A las familias, para convertirse en un apoyo activo en la educación de sus hijos.

Diagnóstico y evaluación. Es el proceso de valoración del niño y su contexto de desarrollo para determinar si tiene necesidades educativas especiales (n.e.e.) y la causa, naturaleza y características de las mismas.

La evaluación debe ser realizada por un especialista experimentado que cuente con los instrumentos de valoración y medición necesarios. Un diagnóstico completo debe tener en cuenta la detección y valoración de las habilidades del niño y no sólo de sus limitaciones.

Quien hace la evaluacion debe tomar en cuenta que el objetivo de la misma es encontrar las estrategias más adecuadas para que el niño tenga más éxito en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Plan de atención integral. Abarca todos los aspectos de la inserción del niño con necesidades educativas especiales en la comunidad educativa. Incluye un plan académico específico pero, también, estrategias y recursos que apoyen su integración social y su participación en los diferentes aspectos de la vida comunitaria de la escuela, así como el apoyo psicológico, para él y su familia, en los casos en que se requiera.

Adaptación curricular. El currículum es la columna vertebral de la acción educativa de la escuela, el organizador de las actividades. Mediante él, el Sistema Educativo se compromete ante la sociedad a cumplir determinados objetivos, impartir ciertos contenidos, con criterios y métodos pedagógicos explícitos.

La integración de un niño será mejor cuanto mayor sea su participación en las actividades curriculares, pero la escuela también debe dar una respuesta a las necesidades individuales de sus alumnos y es necesario buscar un equilibrio entre estos dos aspectos.

Hacer adaptaciones curriculares supone partir de un currículum flexible, amplio y equilibrado. Cada ajuste parte de una evaluación profunda de las necesidades y capacidades de cada niño.

- Ajustes en los objetivos. Aplicables cuando las condiciones del niño hacen evidente que no podrá cumplir con todos los objetivos propuestos en el tiempo marcado por el período escolar. Tendrán que calibrarse cuidadosamente cuáles son los objetivos prioritarios y cuál es la manera de graduarlos, secuenciarlos y programarlos en un cronograma para que el alumno los pueda alcanzar.

- Ajustes en los contenidos. En algunos casos, el maestro está seguro de que el niño tiene la capacidad de cumplir todos los objetivos, pero debe hacer adecuaciones en la cantidad y dificultad de los contenidos de cada objetivo.

- Ajustes de los métodos. Se realizan cuando las necesidades educativas de un niño ofrecen retos a la creatividad pedagógica del maestro, quien debe encontrar estrategias diferentes para que el niño, a partir de sus capacidades, alcance los contenidos y objetivos propuestos para el grupo.

- Adecuación de materiales. Se usan para enfrentar las limitaciones específicas del alumno o en función de una estrategia pedagógica especial, diseñada para satisfacer sus necesidades. Se requiere de materiales especiales, distintos de los que usa el resto del grupo para aprender.

Ayudas técnicas. Son aquellas que los niños con discapacidad requieren para facilitar su independencia e integración. En el caso de los alumnos con hipoacusia, la ayuda técnica indispensable son sus auxiliares auditivos, mientras un alumno ciego requerirá material especial para escribir en sistema Braille, por ejemplo.

Adaptaciones físicas. Si el niño integrado tiene algún tipo de discapacidad que afecte su movilidad, serán necesarias algunas adaptaciones físicas en la escuela para favorecer su independencia. Los niños con problemas motores o con ceguera requerirán rampas, ranuraciones en el piso, barandales o modificaciones en el baño.

Esto no siempre implica costosas adaptaciones sino flexibilidad para hacer ajustes en los horarios o en la asignación de los salones.

Integración académica. Si bien el niño con n.e.e. tiene requerimientos pedagógicos que harán necesario un trabajo individual a partir de su propio ritmo y modalidades, es muy importante que no se convierta solamente en un alumno que recibe clases especiales dentro del aula. En la medida de sus capacidades debe participar, con el resto de sus compañeros, del trabajo del grupo.

Integración social. Es una de las metas más importantes del proceso de integración escolar, pero no se da automáticamente.

El niño con n.e.e. tiene que desarrollar las habilidades sociales básicas y la comunidad escolar tiene que ser sensibilizada. En la familia, en la escuela y en la sociedad la aceptación de la diferencia requiere fortalecer valores de colaboración y no de competencia, de solidaridad social, de respeto a la dignidad de la persona. Esto exige un seguimiento sobre la acción para que, realmente, sean incorporados en la formación de los niños y adultos de la comunidad escolar.

Seguimiento y evaluación contínua. Deben estar centradas en el niño y no en el sistema. Esto es, evaluar el progreso del alumno en relación a sus logros y dificultades previas, y no sólo en relación a la "norma". El seguimiento exige una planeación y evaluación de metas, contenidos, estrategias pedagógicas y materiales específicos. La evaluación no puede ser ocasional ni puede darse globalmente al final del período escolar. Debe estar planeada en relación con un cronograma de los resultados esperados y lograr el consenso de todo el equipo.

La evaluación contínua podrá señalar:
- La necesidad de un servicio complementario de educación especial en un turno alterno, donde se le proporcionará al niño apoyo pedagógico suplementario manteniendo, en el turno contrario, la asistencia a la escuela regular. También puede ser canalizado a un servicio de salud o de recreación que favorezca su desarrollo.

- La conveniencia de canalizarlo a un servicio de educación especial para atender sus necesidades especiales, cuando se considera que la escuela regular no logró responder a ellas, por no contar con los medios y apoyos suficientes.

- El término de la intervención si el niño ha superado sus necesidades especiales.

Continuidad. El compromiso de la integración es un reto para toda la comunidad educativa. No se trata de que un maestro acepte a un niño con n.e.e., sino de que la escuela en su conjunto se asuma como una escuela integradora. El niño que entra al primer grado de primaria debe tener continuidad en sus estudios y el sistema debe garantizarle, como a todos los niños, una preparación que le permita incorporarse a la vida productiva. Esto implica sinergia entre las diferentes instancias dentro de la escuela y dentro del sistema educativo en su conjunto.

Acreditación. En todos los casos, el esfuerzo y el proceso educativo de los niños debe ser acreditado con un certificado formal que avale sus estudios y les dé acceso a otros niveles educativos y laborales.

La inclusión de cada niño exige de todos los participantes, un proceso paralelo de integración para formar un equipo sólido dispuesto a reeducarse enfrentando este reto.

Leer mucho más sobre la integración escolar aquí...

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¿Dónde comienza la inclusión?
Como la familia desempeña un papel fundamental en la inclusión y en la autoinclusión
Autor: Luisa Bergmann, psicóloga y deficiente auditiva Traducción: Angela Couret
Fuente: Rede SACI (Brasil)

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¿Dónde comienza la inclusión que tanto deseamos las personas con discapacidad? ¿En las escuelas, en el trabajo...? ¡Opino que todo comienza en la familia!

¿Cómo se siente Ud., persona con discapacidad, perci-bida por sus padres y hermanos? ¿En qué lugar la ubican dentro de su propia familia? Es esa primera mirada la que me dirá si estoy "dentro" o "fuera".

¿En qué lugar me colocan? ¿En el lugar del incapaz? ¿En el lugar del "sordomudo"? ¿O serán los demás quienes enmu-decen delante de la sordera, de la diferencia? O posible-mente ocupe el lugar que me fue autorizado en la familia, en el cual soy alguien que piensa, que opina, que contribuye, ¡que es capaz!

La inclusión tiene que ver con "mi límite", con cuánto no logro aproximarme y asimilar dentro de mi lo que es diferente en el otro. La exclusión se da cuando la mirada coloca un abismo entre dos personas.

Ahora reflexionemos, si el niño con discapacidad no es incluido en su familia, ¿cómo repercutirá ésto al momento que se enfrente al mundo, comenzando por la escuela? ¿Cómo será esa persona en la sociedad si aún no "puede ser" en su propia familia?

Por eso es muy importante que la propia familia lo incluya y le muestre al mundo, empezando por la escuela, que por más que las personas lo excluyan con una mirada atravesada, perpleja o indiferente, él tiene una misión que cumplir: probar que la sociedad puede verlo de otra forma.

Le corresponde a él mismo presentarse y presentar su deficiencia solo como una "diferencia" que ya le es conocida y natural y que, por eso mismo, los demás no tienen nada que temer.

Sin dudas, la inclusión cuesta trabajo, pues exige una elaboración interna de todos los involucrados, comenzando por la familia y extendiéndose a todos los que están a su alrededor. Exige un trabajo contínuo de información, desmitificación y asimilación, desde la familia, extendiéndose a los profesores, compañeros de clase, empleadores y sociedad. Por lo tanto, todos están incluidos en el mismo barco, quiéranlo o no.

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Guía de Juegos y Juguetes
Fuente: Guía Polibea No. 88, Dic-Ene 2004/2005
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El Instituto Tecnológico del Juguete (España), edita desde hace trece años, la Guía de Juegos y Juguetes, para ayudar a los padres en la elección de un producto adecuado a las necesidades del niño, ofreciendo una selección de casi 200 productos donde se especifican las características del juguete, sus cualidades psicopedagógicas, precio orientativo y su adecuación para niños hospitalizados o con discapacidad. A continuación algunas indicaciones referente a juegos y juguetes adecuados para niños con discapacidad.

Consejos generales
- Debe ser un "diseño para todos", de forma que personas con y sin discapacidad puedan utilizar los mismos juegos en similares condiciones. Así conseguimos la participación de las personas con discapacidad en el juego de los que no la tienen y se reduce la diferenciación.

- Los juguetes deben ser versátiles: que permitan varias formas de interacción o que posibiliten cambiar sus reglas para facilitar la adaptación de cada juguete a cada caso.

- Deben ser adecuados a la edad, aunque se encuentren en una etapa anterior de desarrollo. Por ejemplo, en un centro de actividades de manipulación para un niño/a de 10 años con discapacidad motora, adaptaremos el tamaño y la propuesta de juego, porque seguramente no le resultará interesante uno de los que habitualmente usan los bebés.

- Debemos asegurarnos de que las adaptaciones respeten las normas de seguridad para la fabricación de juguetes y no introduzcan peligros. Consultar con un especialista.

- En ocasiones, los niños/as con discapacidad pueden tener ritmos de aprendizaje distintos a otros niños/as, por ello es importante cuestionar y adaptar las indicaciones respecto a la edad.

Juguetes para Personas con Discapacidad Motora

Consejos para su selección:
- Qué se manipulen mediante técnicas motrices controladas por los propios niños/as.
- Qué sus pulsadores o botones sean muy accesibles y fáciles de accionar.
- Que sus piezas sean fáciles de encajar.
- En estructuras grandes tipo mobiliario (cocinas, bancos de trabajo…), que sus dimensiones permitan introducir las sillas de ruedas, o que posibiliten un sencillo desglose en módulos para poder utilizarlos desmontados.
- Que permitan un fácil acceso a todas sus posibilidades o funciones.
- En juguetes de sobremesa, que dispongan de antides-lizantes en su parte inferior.
- Que no exijan mucha rapidez de movimientos o que se puedan regular los tiempos de respuesta.
- Que no obliguen a efectuar movimientos simultáneos (p.e. presionar 2 teclas a la vez).

Sugerencias para realizar adaptaciones
- Fijar las bases de los juguetes (con velcro, imanes…) para evitar movimientos no deseados durante el juego.
- Modificar los vestidos de las muñecas para facilitar su manipulación (p.e. con velcros en las costuras).
- Engrosar piezas, mangos o agarradores para facilitar su agarre y manejo.
- Colocar reposacabezas, chalecos o cinturones de sujección para mantener su postura.
- Añadir cuerdas o varillas para facilitar el arrastre de algunos juguetes.
- Modificar las dimensiones del juguete (altura, profun-didad…) para permitir el acceso al mismo de forma frontal.
- Incorporar elementos en relieve (tacos, palancas, anillas, etc.) que faciliten el giro o agarre de las piezas.
- Adaptar el juguete para poder accionarlo a través de un pulsador externo.

Juguetes para Personas con Discapacidad Auditiva

Consejos para su selección
- Los juguetes con sonido deben tener control de volumen y salida opcional de auriculares para poder adaptarlo al resto auditivo del niño/a.
- Si tiene efectos sonoros, debe acompañarse de otros efectos perceptibles para estos niños/as (luces, imágenes, vibraciones…).
- Para evitar acoplamientos es necesario consultar a un especialista que nos oriente en la selección dependiendo del tipo de audífono usado por cada niño/a.

Sugerencias para realizar adaptaciones
- Modificar el juguete para poder usar simultáneamente auriculares y sonido por el canal habitual del juguete con el fin de posibilitar el juego compartido de niños/as con y sin deficiencia auditiva.
- Colocar dispositivos electrónicos que: traduzcan los efectos sonoros en otro tipo de efectos perceptibles por el niño/a, amplifiquen las vibraciones del juguete al producir efectos sonoros o amplifiquen efectos sonoros.
- Traducir los mensajes orales a mensajes escritos.

Juguetes para Personas con Discapacidad Visual

Consejos para su selección
- Que tengan un diseño sencillo, realista y fácil de identificar al tacto.
- Que incluyan objetos o complementos fáciles de manipular.
- Que incorporen efectos sonoros y distintas texturas.
- Que no incluyan muchas piezas de pequeño tamaño o que permitan una cómoda y rápida clasificación de las mismas al tacto.
- Que sus colores sean vivos y contrastados para que puedan ser percibidos por niños/as con res